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lunes, 3 de marzo de 2008

Sentimiento 1970/De "Entre Viejos Cuadernos"/Otto Oscar Milanese

Sentimiento 1970/De "Entre Viejos Cuadernos"/Otto Oscar Milanese


Cuatro huellas en el camino,
morena,
que el tiempo facil borró,
una sola huella en mi alma,
morena,
y no puedo borrarla yo.
Fueron tu paso y el mío,
morena,
los que el camino tragó,
llevandonos por atajos,
morena,
el tiempo nos separó;
fueron tu paso y el mío,
morena,
huellas de sombra y de sol,
como mirada en las ganas,
morena,
como amor en el amor.
Mis ojos, destinos de tu mirada,
morena,
y mi palabra tu voz,
caminante de tus silencios,
morena,
desnudez de tu pudor;
pero lo que un día fuimos,
morena,
no lo fuimos otra vez,
que el río que lleva agua,
morena,
nunca es el mismo río de ayer.

Noite não há/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese

Noite não há/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese

Noite.

Noite não há.

Não! Não há!

Não, não há luz!

Não há, não,

luz não há na palavra!

Luz:

voz da noite,

boca do lume,

correio do silêncio

que a noite guarda.

Palavra.

Palavra não há,

não! Não hã!

Não, não há palavra!

Não há, não,

palavra não há para esquentar a noite do silêncio.

Ah, proximidade dos labios,

palavra!,

inquietação da lingua!,

palavra!,

lume do poema

quando noite não há na voz da alma que te-chama.

Não!

Não há, não!

Não, não há luz, não há,

luz não há na palavra,

pois as palavras são cega entrega ao vida

de tudo áquilo que das luces escapa.


lunes, 25 de febrero de 2008

EntreViejos Cuadernos/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese

EntreViejos Cuadernos/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese


Eres amor de manos amigas del adios.

La noche pare alas,
y el teléfono no zumba al oído del silencio.
¿Estarás blanca y dormida de angustias?
¿O tal vez vigilando la sombra de otros días?
Eres amor de noches hechas para la ausencia,
eres amor de manos amigas del adios,
y te dejas sentir como una despedida,
que a ratos se pasea con las agujas del reloj.
La noche ya se aleja atropellando dudas,
un cielo de recuerdos cobija este dolor,
y van languideciéndo todas las alegrías,
no habrá esta noche el "hola"
lejano de tu voz,
y van amaneciéndo las ansias consumidas,
frente al mudo teléfono:
el cenicero y yo.


El intento.

Recogí el olor de la mañana en la voz,
para que tu vida fuera el inicio de un canto,
y tras la marejada de rutinas cotidianas,
emerjiera siempre el motivo que sugiera vivir,
con todo lo que amas al lado de mi amor,
con todo lo que eres besando lo que soy.
Por esta mañana atravesó mi vida,
como sombra de todo lo que no miras tú,
con un sol naciente te pinté en las calles
,¿qué ansiedad te trajo, qué dolor te amó?,
será que te trae la noción del intento
que fracasa en besarte en donde no estás.


Era el camino...

Por todo lo que anduve
mis pies son un pasado de voces y de calles
que me mancharon de vida al pasar.
Era el camino yo mismo
y nunca lo caminé,
conocí atajos y veredas en el afán de eludir la senda
que me llevaba hacia mi.
Y hoy que de frente al valor
quiero andar por mis rincones sin que me cause vergüenza,
ya no me basta el final del camino,
a todo lo largo del sendero se fue quedando más de lo que fui.

Desorientación.

Cual dirección buscará esta palabra de aliento,
que nunca se acuesta en donde se duermen los sueños;
y este sol que no quema que clase de vida insuflará
en la repetición que se ha vuelto existir.
Mañana ya es una palabra que anochece en los sentidos,
una rabia de olvidos que aún quieren levantarse
para habitar un mundo que nunca fue mío.
A quien le importará este frío que acosa
en la certidumbre que tiende su puente
entre la nada y ser nadie.
No estoy vivo por sentir un dolor que me mata,
estoy vivo porque paso como una llovizna en la boca,
porque entrego una emoción a la frialdad de otro minuto.

Sentimiento 1974.

Sobre aquella flor marchita
mal dormida en un jarrón,
ayer crearon tus manos
un segundo de ilusión.
Ante mi abriste un mundo,
como un día se abrió la flor,
y como la flor vencida,
ese mundo se cayó.
Ya no hay flores,
ya no hay manos,
ni hay momentos de ilusión,
la huella de tu sonrisa
es flor ajada en un rincón.

Hermano Alberto.
A José Alberto Milanese.

Hermano,
hermano Alberto,
ya nuestra casa es sólo una nostalgia de los dos.
Mi vida no sabe de tu vida,
pero cada noche mi sangre pregunta por ti.
Y revuelvo los momentos como si fueran
esos papeles tuyos que siempre desordené a escondidas.
A veces, cuando el recuerdo no pide permiso
vuelve a protegerme tu imágen de hermano mayor,
nuestras viejas discusiones, hermano Alberto,
hoy son motivos de sonrisas.

A los doce años.

Amé las calles y el silencio,
pero no aquellas calles,
no aquellos silencios,
en donde la firme voluntad de la democracia
votó a favor de una bala,
legisló la legalidad de hacer sus muertos.
Por un sólo orificio la bala abrió el camino del silencio,
y en el silencio, Alberto,
nos queda suficiente espacio para recordar nuestros muertos.,
que si hubo doce manchas de sangre sobre el mapa,
que si hubo doce sombras de terror bajo este cielo,
que si fueron como doce cementerios
cada uno de sus años de gobierno.

Cuando nos encontramos las caras.

Suelo perderme,
pero tus manos son dos rutas hacia el amanecer.
Encontrándome en las calles,
no soy mas que la distancia de los otros,
oscura lejanía idéntificada en tu silencio,
cuando nos encontramos las caras.
Me han salvado tus ojos de la cotidianidad,
vuelo en tus motivos de mujer,
recobro todo lo perdido en el trayecto,
recupero mi nombre y mis razones,
el olor de las calles cuando llueve,
la corteza arañada de mis secretos.

Mis amigos.

Mis amigos ya no están a la mesa de un bar,
o en la esquina de siempre,
a ellos, como a mi, entre la familia y el trabajo
les ha nacido una muerte.
Mis amigos ya no son los del chiste en la boca
y la palabrota entre dientes,
como yo, tienen rostros de marido y de padre,
y de hombres conscientes.
Mis amigos ya no dan sus espaldas al sol
ni a los ríos se meten,
como yo, en cualquier plaza lustran sus zápatos,
y leyendo los diarios comentan su suerte.

La lluvia.

La lluvia me gusta fugazmente en la tarde,
liviana en la tristeza,
cuando parece la lluvia un momento de olvido,
un segundo de todo lo que quiere morir.
A veces llueve raudamente, y la tierra no acoge
mas que lluvia caida,
sólo gotas de cielo,
millares de lágrimas que se derraman
porque el hombre vive dejando estériles huellas.
La lluvia me gusta, cuando es lluvia serena
que enamora a la tarde,
sin saber que corteja a solitarios minutos
que se van enlazando a un rosario de penas.
No el salvaje aguacero que inunda las calles,
ni la brutal tormenta que enloda azucenas,
esa triste llovizna que caída en tu boca
es el llanto de todo lo que el hombre deshonra.


Perdido en el día.

Perdido en el día,
quizas no existan caminos
y cada vacio de la vida
es otra vida que te llama.
Todo duele a imposibles
y en el aire se dilatan las nubes de sueños,
que cubren la soledad.
Caen en los momentos
la lluvia de tus palabras
para que estos silencios se abran
como carne viva de las nostalgias.

Entre viejos cuadernos II

Entre Viejos Cuadernos II/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese

Corazón de cada verso.

1.
Que fácil, corazón de cada verso,
dejar el sentimiento sin que lo toque nadie,
y entre papeles huir sin llegar a ningún lado,
y entre palabras correr tras la vida que se roza;
y un borbotón de indefinidas vivencias
dejar crecer sin nombre y arrimadas a la angustia,
que fácil puede el alma dibujar la sombra
del vacío que interroga.

2.

Del pasado perdido.

Creías subir al viento cuando era risa tu voz,
y el tiempo un beso de ocios
que los soles de tu calle quemaron en mis espaldas,
cuando no tenían pasado los pasos de la ilusión;
y era en todo tu risa
una alma,
un corazón,
motivo de hallar en el día
el aguacero de vida, que después el afán cotidiano,
sin brillo de sol secó.
Soy yo quien sube hoy al viento que ha dejado tu memoria
barriendo mi realidad,
y es el tiempo un compromiso que anda besando futuros,
y la ausencia de tu risa
una alma,
un corazón
que la vida dejó abierto como puerta de soledad.

3.

Esta ciudad tiene.


Esta ciudad tiene
un ojo de ladrón
y un paso de borracho,
y en el alma de los días,
como sombra del viento,
el olor de la ilusión
de lo que compra un dollar.
Y tiene polícias,
y tiene violadores,
entre el orden y la ley
el color de la piel
desvenda la justicia.
Justamente para el invierno de estas calles,
crecieron estas ambiciones de hombre,
la prepotencia inmoral que cerca al alma
con el hedor de los despojos mundanos;
muevete ciudad de vientre lujurioso,
derrama en el espasmo las heces del mundo,
tú que no sueñas deslumbras a los soñadores,
tú que no amas alumbras el amor de las divisas.

4.

La chichigua.

Bailarín del cielo atado a su cola de papel maché,
fue mi corazón,
subiendo temblaban los sueños que mis manos
sacudiendo el débil hilo dejaba escapar;
y temblaba en la brisa su alma de papel azul,
como presintiendo que una tarde el viento
la llevaría en banda con los últimos días
que mi infancia conoció.

5.

Vuelos de vida.

Parece que quiero llegar,
a donde siempre llega el intento de amar las palabras,
un enredo de voces que por lo bajo buscan unirse
a la emoción que arma de colores al momento;
y no es de este instante la palabra que más duele,
la que enamora el sentido de todo lo que huye
con paso de vivencias consumidas.
Parece que quiero alcanzar,
lo que viven alcanzando las frases que sin decirse
quedan presentidas en el alma de la intuición,
y quiebra el viento el acento más intimo,
lo que me dio nombre y un puñado de nostalgias
cuando dentro del pecho tantos vuelos de vida
acabaron por romperse al nacer otra emoción.

Entre viejos cuadernos

Entre Viejos Cuadernos III/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese




1. Cuarenta años.


Cuando la vida me cumpla cuarenta años,
y cuarenta veces piense que no es verdad,
¿en cual rincon de alma y piel se quedará el muchacho?,
¿cual de mis sueños se hará hombre
para enfrentar la realidad?
Cuando la vida me niegue una esquina de pueblo,
y tras la palabra amigo se dibuje la sombra de una soledad,
cuando se pierda en mi ser el sabor de los patios,
y conozcan las calles el compromiso que me lleva,
cuando en la voz el bosquejo de todo lo vivido,
sólo alcance estatura de nostalgia,
y cueste tanto acomodar las derrotas
en los espacios que el tiempo exija aceptar.


2. Éxodo.



La vida me arrojó a la vida de las calles,
mis llagas son un sol de mar dormido
donde el rasguño de mi voz rompe el silencio.
Y aquí te doy el olor de lo que he sido,
como un andrajo de penas que disputan
cada astilla de sangre entre los dientes.
Y aquí te nombro la tierra que me llama
como un dolor clavado en cruz sobre los sueños,
un pedazo de trópico manchando el alma
con el éxodo que la mar torna caribe.


3. Nunca me he ido de Azua.




Mi verso es aguacero de sueños
cuando la sequía es realidad azuana,
azuano se me volvió el tiempo
que viví lejos de Azua.
Dejé mi corazón sembrado
a mitad de un sur que me llama,
bajo un camino de estrellas,
conocí la sed de las guazabaras.
Desde el deambular de mi adolescencia,
hasta el último rincón de la infancia,
se me poblaron los ojos
de playas, lomas y sabanas,
y aún suenan cerca los palos,
y aún huele a patio y a Hora Santa,
que cerca Martín García brama,
en el claro cielo de esta memoria,
que nunca se va de Azua.
Instante de polvo caído
sobre la reseca tierra de Azua,
así fue la sombra que arrastré,
como un amor de sur que al sur se abate
disputándose miserias y esperanzas;
y algún día, tierra azuana,
enfermo de crepúsculos el sol que a mi piel dio vida,
entre güiras y tamboras, "Caña brava",
aunque ya no lo escuche sonará a despedida,
y ya no tendré molinos en la carretera del alma,
ni un batey de esperanzas arderá en mis sueños,
sobre el valle un sol de lluvia reconocerá mi silencio,
y la vida seguirá bailando en el aire.



4. Posiblemente por ti, posiblemente por nadie.



Posiblemente por ti, posiblemente por nadie,
mi ayer murio a la sombra de tantos amores iguales.
Esta pena, dejando de ser pena, duele mas al acabarse,
como una rebelión de besos, resabiando por recordarse.
Cuando me acuerdo de ti, tengo el valor de callarme,
lo sufrido a golpes de sombras en tu silencio cobarde.
Es mi canción, y la escribo, como uñarada de mi dolor sale.
no importa quien pudiera cantarla, o a quien pudiera cantarse;
pero si escuchas un día, mi canto en la voz de alguien,
llorarás creyendo por ti, lo que hoy escribo por nadie.
Entenderás que a pesar de todo fuimos, buenos o malos amantes,
con pocas pequeñas coincidencias, y muchos grandes contrastes.
De tantos amores idos, tu sombra es el dolor mas grande,
de tanta rabia en mi boca, tu boca a olvido me sabe.
Tus blancas manos de frios, son sólo un adios de calles,
y si te duele saberlo, no sufras mucho, ya sabes...
Es posiblemente por ti, posiblemente por nadie.


5. Luz de infancia.


Tuve una luz de infancia,
primeros años con risa de sol entre dedos,
una voz en la alegría que dio nombre a mi perro,
también tuve una calle y una esquina,
y la advertencia maternal de jamás ir más lejos,
porque el mundo me cabía en el patio de la casa,
y allí fue como un faro el viejo limonero,
pero también en su olor y en su entorno de hojarascas,
un día zozobró el navío de mis juegos.


6. Aliento de días.


Aliento de días
como nieblas serpenteando las memorias.
Si todo lo que fui hoy es sombra del vacío,
estoy en paz con el presente que hasta mi me arrastra;
porque también tuve lo que abandoné para amarlo,
lo que fue dolor y me hizo hombre,
y la suerte de echarme entre la noche del sueño
sin planear el rumbo de otro amanecer.





martes, 19 de febrero de 2008

Resumen de tantos versos y un sólo amor

Resumen De Tantos Versos Y Un Sólo Amor/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese



1.

He pensado la vida
para que mi cuerpo sea la calle por donde abandones la tristeza;
y desde las dos íes de la palabra sufrimiento,
todo el dolor pasado se consuma en espiral;
pero sólo soy lo que me ves y lo que me hace posible,
ese amor de hombre que te entregué para que fueras
la única puerta que conduce a mis secretos.


2. Si la vida me abrazara al olor que te abraza,
cuanta vida corriera sobre la desnudez de nuestra piel,
en cada palmo de grito se abriría una caricia,
morarían tus secretos, mi ansiedad, y el mejor motivo
que la vida encontró para hacer de mi un hombre
y de ti una mujer.



3. Boa noite meu amor,
corazón de cada silencio ,
latido que pone en movimiento
el secreto Universo de un hombre.
Boa noite cuando no estás,
porque el beso que resume el deseo,
no conoce la boca de la distancia.
Boa noite cuando te vas,
y dejas en el alma de todo lo vivido
la frescura de tu sabor a mujer.



4. A veces siento a un niño que se despierta en mi alma
y dibuja tiernos arañazos
con las manos de la vida.
A veces, ese niño decide caminar
y transita mis arterias,
con los pies excoriados por el sollozo de las calles
por donde conoció la soledad.
A veces ese niño le arranca a los silencios
el eco de tus frases
y cuando al fin se hace hombre
la distancia le amarra el vuelo
que a tu lado quiere intentar.

5. Sabes,
aquella tierra, también supo ganarse mi silencio,
me abrió los primeros olvidos necesarios,
me enseñó el peso desalentador de la nada,
y parió en mi memoria la primera vida del recuerdo.
Sabes,
aquella tierra, también supo quedarse con lo más ingenuo de mi,
los pasos que torcían hacia el río, en vez de ir a la escuela,
las nocturnas carreras en la plaza,
la amistad del limpiabotas liceista,
y el color de los primeros desengaños.
También allí creció el vuelo de mi risa,
y el mundo de una esquina sitiada poramigos,
y sobre los caminos conocí un diente de sol
clavado sobre el alma de la carne
que incluso desdeñaba su propia juventud.


6.
Pero sabes,
ayer traje una esquina para un verso
tú la conoces, aquella esquina de los dos;
pero no dí con la manera de empezar otro poema,
y se quedó la esquina en el alma,
sin versos, pero con tus besos.
Ahora,
cuando duelen esas horas,
el corazón es un coraje que trabaja
para que tu imagen nunca salga de aquella esquina,
sólo así,
entre el tiempo y la distancia,
vuelvo a recobrar lo que he perdido,
y tú vuelves a perder el miedo de ser mía.
Si te contara lo vivido,
tendría que despoblarme toda el alma
de aquel silencio que me habla de la esquina,
y no quiero,
no quiero matar otro rincón de humanidad,
porque, sabes,
me han quitado lo que amaste en mi,
y me convirtieron en un hombre ciegamente responsable,
y creo que ya no me amarías,
porque era más yo cuando era nadie
y mi aire era tu aire de la esquina,
y mi risa era sincera y tuya,
y mis gustos no los imponía el mundo,
ni mis miedos provenían de la angustia.
Sabes,
si te contara lo vivido,
llorarías por el que amaste allá en la esquina.


7. Pero sabes,
lo que ocurre es
que probablemente en mi alma
ya no me siento ser yo,
y por esas viejas calles,
y entre esas piedras de Azua,
callada y desamparada rueda
la sombra de lo que soy;
pero tú,
sostuviste el paso de lo que sueño,
y el tiempo de estas, todo lo que en ti
es hoy palabra,
es carne, aliento, amor que nos llamó
desde una ciudad sin corazón para el recuerdo.

martes, 29 de enero de 2008

Te adivino.

Te adivino/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese

Te adivino por los días mas grises del alma,
en la calma de la lluvia que ha mojado de amor
cada instante del color de tus palabras.
Y en tus luchas, silenciosamente vibra cuanto he sido,
un paraje entre el destino de las brumas
que nos enredan en la maraña de los días.
Y perdido en lo que encuentras de mi existencia,
un exilio de nostalgias que te pintan
sobre el lienzo del amor que te adivina,
en los limites de todo lo vivido.

Fidelidad.

Fidelidad/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese


Seré y seré el apoyo de tus manos,
la brisa que te aliente en el vacío,
un poco de lo que mas entiendas como humano,
todo el amor que amas sin confesar;
un momento del silencio que te baña,
cuando te cubre de pesar la soledad.
Ya soy, ya soy lo que amar has querido,
la cercanía de tus días con la vida,
conjugación de instantes y vivencias,
la sangre que te acalora y que te guia.
Tu beso sobre la eternidad del sueño,
eso soy en tu momento mas íntimo,
el dolor del placer que te estremece,
el abrazo que te abrasa en el adios,
para convertirse en la memoria de tus nostalgias;
un calendario de caricias que vas cumpliendo
con la piel que se enreda entre los años,
y me descubres al fin, siempre a tu vera,
con el amor que no me anuncias ni me niegas.

Aliento Cotidiano

Aliento Cotidiano/Del Libro Entre Viejos Cuadernos/Otto Oscar Milanese


Yo que no sé
si he pasado,
y después de tanto soñar,
ni siquiera sé si soñé,
con mi vida he despertado,
a la vida que soñé.
Como un reloj de espinas,
a cada paso del instante
con vida y sueños cargué,
y si el fracaso fue duro,
mas alivio fue la pena
que toda alegría pasajera
con la que en la vida tropecé.
Y tengo aún sobre el pecho,
la huella del sentimiento
que hombre me hizo a cada segundo,
un callejero aliento de humanidad,
el amado anónimato de siempre querer estar conmigo,
perdiéndome entre los demás.