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lunes, 10 de marzo de 2008

"Entre entradas" (Una recta adentro)

"Entre entradas" (Una recta adentro) Otto Oscar Milanese

Del Libro Inédito "A contárselo a Gloria Y Otros Cuentos"



A la memoria de mi querida e inolvidable tía, Gloria Milanese, para nosotros, sus familiares, eterna y amada "MANAGER DEL LICEY", quien vivia todos los años esperando el comienzo de la Temporada de Beisbol Invernal Dominicano, y quien, por extraña casualidad, falleció en la fecha de otro inicio del Torneo de Pelota criolla que tanto esperaba, sin que pudiera presenciar este otro gran triunfo de sus amados y ya casi centenarios Tigres del LICEY.
Con y por ese gran amor de haberme hecho un liceista entero de pies a cabeza.,



_¿Dónde estaba usted, luego del séptimo partido de la Serie Final entre Águilas Cibaeñas y Tigres del LICEY?

La pregunta no la formulaba uno de los usuarios del TigerBook, y hasta juraría que ni siquiera tenía cara de ser fanático de algún equipo de beisbol, aquel hombre, que con rostro adusto, me metía bajo las narices su identificación de Agente Secreto de la polícia dominicana.

A Jesús, nunca debi haberlo visto de nuevo. Todo debió quedarse allá, en el lejano tiempo de cuando eramos dos estudiantes recién ingresados a la Universdad Madre y Maestra. En ese tiempo con el color de la afición por conocer el corazón de Santiago de Los 30 Caballeros, deambulando por sus calles y avenidas con una nostalgia diurna por la lejana provincia de Azua, de donde provenía, y un nocturno olvido de esa añoranza, entre restaurantes, barras y tragos, siempre acompañado por él.

_Supongo que estaría borracho, vociferando ¡"LICEY, Campeón, LICEY, Campeón"!, en cualquier esquina de la Avenida Lincoln.

"Cayeron pronósticos"

"Todos los pronósticos de la prensa deportiva nacional rodaron anoche por el suelo con el triunfo de Los Tigres del LICEY en la Serie Final. Todos los periódicos, los programas de radio y televisión afirmaban que no había forma de que Los Tigres pudieran vencer a Las Águilas. Se resaltaba la profundidad del pitcheo, encabezado por Julián Tavárez, Fernándo Hernández, Joaquín Benoit, Aaron Fultz y Bartolo Colón.

También la ofensiva devastadora con figuras como Miguel Tejada, Tony Batista, Raul Mondesí, Stanley Javier, Luis Polonia y Mendy López.

Mientras que Los Tigres con debilidad en su pitcheo y la caida de gente clave , como Eric Byrnes, Carlos Peña y Ron Belliard, parecían una presa fácil.

Pero dos movimientos de última hora aclararon el camino al LICEY, como lo fue lograr que lanzaran en La serie Final Ramón Ortíz y Juan Cruz".

_Déjese de vainas_,dijo abruptamente el policía_,y responda claramente: ¿Vio usted a Jesús del Rosario anoche?

Se me había quedado convenientemente en el pasado. Meses sin recordar la existencia de Jesús del Rosario. En ocasiones por cualquier futileza retornaba como un golpe de conciencia el recuerdo de él. Lo molesto, ese instante de silencio que lacera la vida, cuando la vida es un intento de escapar de lo ya vivido; eso era Jesús, y nunca debió salir, para mi, de aquellos dos años de Universidad en Santiago de Los 30 Caballeros. Jamás debió regresar a m i presente con su gorra de Las Águilas Cibaeñas, y su mordacidad melosa cuando LICEY perdía: "¿Y ahora, eh, ahora eh, sigue siendo tu Tigre El Glorioso"?

"De película: Fue un final, donde ambos intercambiaron el comando del partido en los últimos tres difíciles episodios"

"El más ganador: Los Tigres del LICEY conquistaron su Corona número 17 y toman la supremacía en La Pelota Dominicana"

"EL LICEY CAMPEON EN JUEGO INCREIBLE" Abad decide con jorón y Los Tigres ganan el derecho a representar el país".

Rolin Fermin

Santiago:

"Los Tigres del LICEY(¡Ja, ahora si son bengalionejas, de forma desafiante llegaron anoche al llama do Valle de la muerte, el Estadio Cibao, y rompieron de manera espectacular el maleficio , alzándonse con una emocionante victoria 9-8, que le coronó por décimoséptima ocasión en la historia de la peloto profesional de República Dominicana.

"El refuerzo norteamericano Andy Abad, con un dramático jonrón de tres carreras en el noveno frente al estelar Cerrador Luis Viscáino, superando una desventaja de 6-7, se llenó de GLORIA(mayuculejasbengaloides pues el tablazo de Abad asi lo merece y lo merecerá aunque pasen 100 añoides, ese desplumAmarilloides es ya algo de leyenda en nuestro beisbol),por los felinos, que terminaron ganando los dos últimos choques del Certamen que honró la memoria del Doctor César Dargam.

"Felix Rodríguez, aún fallando en salvar, permitiendo jonrón de Tony Batista en el octavo, terminó ganando el decisivo encuentro, con salvamento para Julio Mañón ,que sacó al propio Batista con el out final.

"Las Águilas, en esta ocasión contando con la presencia del estelar Bartolo Colón, no consiguieron ganar su tercer título consecutivo(¡Ja, se lesatravesó

"Colón llegó hasta el sexto sin permitir hit, ganando tres por cero, pero boleó tres en línea y fue sacado. Luis Vizcáino, cerrador mamey, víctima del jonron de Abad, sufrió la derrota"

_¡No, a Jesús del Rosario no lo veo desde hará más de veinte años!

_Ya no volverá a verlo, anoche lo encontraron muerto en su apartamento de Ciudad Nueva.

_¡Imposible, anoche, anoche..!

Pero regresó, y de la manera más indeseable. Serían las cinco de la tarde cuando recibí su llamada al celular; aún no me explico como pudo conseguir el número, supongo que alguno de los amigos mutuos de nuestros años en La Madre y Maestra se lo proporcionaría. No saludó siquiera, su voz me llegó con la misma sorna de veinte años atrás: "Cuando yo quiera puedo tirarte una recta adentro", y se rió, la misma risa que empaña mis recuerdos de Santiago, la misma risa con que un día se fue acompañado de Marisela a celebrar el triunfo de Las Águilas, y con la que al día siguiente me enrostró en los pasillos de La Universidad: ¿"Sabes con quien celebré ese triunfo mamey, con quien disfruté esa derrota azul"?

Zona Deportiva

Juan José Rodríguez

Mejor en la historia

"Al ganar este histórico campeonato 17, sabemos que los fanaticos del LICEY recordarán el jonrón de Andy Abad y el último out de Julio Mañón, pero lo primero que se debe destacar es lo increible que fue este séptimo juego.

"A nuestro juicio, no ha existido un mejor juego decisivo para un campeonato en la historia del béisbol profesional, como este encuentro de anoche, donde Los Tigres del LICEY ganaron 9 por 8 carreras sobre Las Águilas Cibaeñas.

"Ni en el béisbol de Las Grandes Ligas, ha ocurrido un juegoque define al campeón, como este histórico séptimo juego de La Serie Final 2002 de la Pelota Invernal de La República Dominicana.

"En el último y noveno juego de La Serie Final de La Campaña 1998-99, Los Tigres derrotaron a Los Leones del Escogido en un muy emocionante partido con un último inning dramático, pero no se compara con los intercambios increibles de lideratos de este encuentro. Aqui cabe perfectamente la frase, "no apto para cardíacos".

_Anoche_, dijo el agente encendiendo un cigarrillo, y mirándome fijamente_,anoche usted tuvo contacto con Jesús del Rosario.

_¡Sí, es como dice usted; pero nunca le vi, jamás estuve cerca de él. Me llamó durante todo el día, comenzó a llamarme desde muytempranas horas de la mañana. ¿Como murió Jesús?

_Envenenado, pero ahora lo que nos interesa es conocer como ocurrió su muerte, ¿por qué ocurrió? Usted, a pesar del tiempo que no le veía, le conocía bastante bien, ¿piensa usted que Jesús del Rosario era tan fanático, como para llegar al extremo de suicidarse por una derrota tan escándalosa, como la sufrida anoche por su equipo?

Andy Abad y D'Angelo Jiménez fueron los héroes ofensivos en el espectacular triunfo de LOS TIGRES

Por Gustavo Rodríguez

Redactor de Hoy

"Santiago.-El jardinero Andy Abad, disparó un dramático jonrón en la novena entrada, para darle la corona del Torneo de Béisbol de Invierno a Los Tigres del LICEY , al vencer a Las Águilas Cibaeñas, con pizarra de 9-8, en un emocionante partido celebrado celebrado en El Estadio Cibao, a casa llena.

"Los felinos, que no eran favoritos para La Serie Final, demostraron un gran coraje y un juego en conjunto, para alcanzar la corona. Abad, le dio la sensacional victoria a los felinos, con un batazo al relevista Luis Vizcáino".

_Él era tan aguilucho, como yo liceísta, sin embargo...

_¿Sin embargo qué?

_Yo no sería capaz de atentar contra mi vida por una derrota de mi equipo, y lo mismo pensaba de él, sin embargo...

_¿Sin embargo qué?

"Cuando yo lo quiera, viejo, recuerdalo siempre", y venía su risita entre dientes, acentuando el trasfondo de sus palabras, "cuando yo lo quiera te lanzo una recta entre los codos, y eres hombre muerto, tu vida, como ese Glorioso LICEY que tanto quieres, es un ponche"

_Sin embargo, a pesar de esa pasión que bien le conocí cuando andabamos juntos en nuestro tiempo de estudiantes, pude notar que en su voz vibraba algo especial, como explicarselo, agente, Jesús, era ante todo un aguilucho, eso lo llevaba en la sangre, como yo llevo mi liceísmo en el alma; pero había algo más, y pude notarlo en sus palabras a través del celular. Como explicarselo, agente, como explicar un presentimiento, una premonición, algo tan inconcreto, y que sin embargo es tan palpable, mas, desde la primera llamada suya en el día de ayer, supe que para él, se trataba de algo mucho más trascendental que la satisfacción, que la alegría de su espiritu fanatizado, que Las Águilas Cibaeñas resultaran ganadoras.

_El suicidio no es descartable, pero existen indicios que nos inclinan a pensar que Jesús del Rosario fue envenenado. Quien decide quitarse la vida de esa forma, procura no llamar la atención, y esa puerta abierta, con el televisor encendido en sintonía con el mismo canal por el que mirara el juego de LICEY contra Águilas, unas horas antes, nos hace suponer que no fue un suicidio, alguien más estuvo con él esa noche. ¿Conoce usted a su mujer?

LUIS CASTILLO: Es victoria más grande.

Por Bismarck González

Redactor de Hoy

"Entre celebraciones y algarabía dentro de los camerinos de Los Tigres del LICEY(mayuculejasBengaloides), el torpedero Luis Castillo manifestó su inmensa alegría luego de que el equipo consiguiera el título de campeón en el béisbol invernal dominicano.

"Es la victoria más grande de mi vida y se la dedico a mi familia y a todos los fanáticos del LICEY, que nos apoyaron todo el tiempo", reveló. "Antes de salir esta mañana le pedí a Dios que nos diera la victoria, y le agradezco que nos diera este tan anhelado triunfo".

"Dijo que se sentía especialmente contento porque a pesar de que no eran favoritos para obtener el triunfo, "salimos victoriosos, y me siento contento porque ganamos a pesar de ser considerados como inferiores, especialmente porque nadie creía en que podíamos lograrlo", expresó el jugador.

"Castillo dijo que todo el tiempo tuvo certeza de que el equipo podía conseguir la victoria, y que confió plenamente en sus compañeros durante toda la serie.

"Declaró que el equipo va con mucha confianza a representar a nuestro

país en La Serie del Caribe a ser celebrada en Venezuela".

¡Marisela! La Marisela de La Avenida Hermanas Mirabal frente al Yaque, en un invierno santiaguero al atardecer, cuando las escasas y palidas luces de La Otra Banda se encendían, y las fincas, en la otra ribera, se iban quedando a oscuras. Entonces llegó de azul, lo que provocó que Jesús, acodado en la balaustrada del riocón, me dijera en tono alto, para que ella al pasar lo escuchara, "Te apuesto que a pesar del azul de su vestido, es aguilucha". Y su mirada de soslayo, la suave sonrisa de angel y diablo que en Jesús despertó la lengua, y en mi adormeció la boca con una resequedad insoportable. Aguilucha o liceísta, nunca llegamos a saberlo, fue otro de los grandes secretos de Marisela, lo que si nos quedaba al descubierto desde aquel momento, era que tanto él, como yo, no podíamos escapar ya al embrujo que aquella mujer, y de manera distinta, ejercía sobre nuestras almas.

_¡Sí, la conozco!

_¿Fue novia de usted, antes de quese casara con él?

Tuvo serie de bateo

D'Angelo: Todo el equipo es el JMV

Dimaggio Abreu

Santiago.-"D'Angelo Jiménez, declarado jugador más valioso, compartido con Andy Abad, declaró que no sólo él merece ese reconocimiento, sino todo el equipo de Los Tigres de LICEY, porque cada uno de sus integrantes ofrecieron su empeño para obtener el título 17.

"En medio de una euforia desbordante en el club house de visitante en el Estadio Cibao, donde sus compañeros lo levantaron, mientras voceaban MVP, MVP..., Jiménez dijo sentirse feliz por haber aportado tanto para este nuevo logro de los felinos, que tanta lucha costó.

"Recordó que en un momento del Round Robin dijo que no jugaría más, pero que después de mejorarse de un problema en un brazo, pensó que él había aportado mucho para que el equipo clasificara a la segunda fase y decidió retornar.

"Dijo que el haber sido tomado en cuenta para el premio del más valioso de la final, lo llena de orgullo, porque le reconocen con elloel esfuerzo y su aporte a favor de un triunfo que con tanto empeño buscaron, a sabiendas de que no fueron dados por favoritos ante un rival como Las Águilas.

"Me siento muy contento con este premio, pero creo que no sólo yo soy el más valioso, todo el equipo es el más valioso, porque dieron lo mejor de cada uno para que pudieramos lograrlo", señaló.

"Recordó que luego de la tercera victoria el martes en El Estadio Quisqueya, para igualar la serie 3-3, y que el decidió con dos triples productores de tres carreras, proclamó que el equipito sabía volver de atrás, y que anoche derrotarían a Las Águilas, lo cual se cumplió.

"Jiménez aseguró que le dedicaba el triunfo a su familia"

_Eso no tiene importancia, agente_,dije de mal humor.

_Sí, tiene importancia_,respondió, clavando nuevamente su mirada en mi_, se acaba de cometer un asesinato, y cualquier detalle es importante.

_Pero no puedo ser sospechoso solamente por haber sido novio de la esposa del muerto. Además, puedo probar que después del juego estuve todo el tiempo en La Avenida Lincoln celebrando el triunfo del LICEY.

_¿Puede probarlo? ¿Con quien estuvo?

_Estuve entre miles de personas, agente. Toda la madrugada estuve en La Lincoln.

_No es suficiente. De acuerdo, estuvo entre miles de fanáticos liceístas, bebiendo y vociferando como un loco; ¿pero cual de esos miles de fanáticos es conocido suyo, con quien compartió, quien puede asegurar que realmente usted estaba allí?

¡LICEY CAMPEON!

OBTIENE SU TITULO 17

CONSERVA SUPREMACIA COMO EL EQUIPO MAS GANADOR

"Los Tigres del LICEY consiguieron anoche frente a Las Águilas Cibaeñas su campeonato númro 17 de béisbol profesional criollo, en uno de los partidos de final de temporada más reñido que se haya vivido en la pelota de La República Dominicana. Miles de fanáticos de los dos equipos abarrataron El Estadio Cibao, en Santiago. El LICEY ganó a Las Águilas nueve carreras a ocho"

_Cierto, estuve solo, pero estuve allí, confundido entre la multitud, coreando: ¡"LICEY, Campeón"! ¡Acaso no es notoria la ronquera que padezco?

Marisela. Repentinamente otra vez Marisela. Ahora no en un crepúsculo frente al Yaque santiaguero, sino en la madrugada de una esquina capitaleña, y con gafas oscuras para ocultar las ojeras, con el cabello negro ocultándole medio rostro, sobre todo aquella parte de la cara en donde los rastros de hematomas eran evidentes. ¡"Pero, pero él me dijo"..! Fue todo lo que se me ocurrió decir al encontrarla frente a mi, y mis frases se perdieron entre el griterío de los fanáticos y las bocinas de los automoviles que a lo largo de toda La Lincoln intentaban reproducir la consigna de ¡"LICEY, Campeón"!

Alcántara

"El cañonero Israel Alcántara aseguró que Los Tigres también resolveran en La Serie del Caribe a celebrarse en Caracas a partir del día 2 de febrero, tal como lo han hecho Los Tigres en ocho ocasiones.

"Señaló que cuando Tony Batista disparó un cuadrangular de dos carreras en el octavo que puso a Las Águilas arriba 7-6, el LICEY (AzulesVengativasMayusculoides) bajó un poquito los animos, pero que no se rindieron porque el conjunto confió en que podrían retornar para vencer a los cibaeños en su propio valle de la muerte.

"Yo dije al principio de La Final, que la Serie se iría a los siete juegos y que nosotros ibamos a vencer a Las Águilas en el valle de la muerte", proclamó un eufórico Alcántara".

_Qué clase de negocio existía entre usted y Jesús del Rosario?

_No entiendo la pregunta, agente.

_Usted afirma que tenían más de veinte años que no se veían; pero es obvio que algún tipo de negocio debía existir entre ustedes. Un hombre no llama a otro más de quince ocasiones en un sólo día, solo por llamarlo, esas llamadas quedaron registradas en el celular de Jesús.

La multitud nos arrastraba, y apenas, entre la ruidosa eufória de los fanáticos que caminaban o corrían a ambos lados de la avenida, y los claxons,, y el infernal bullicio de los coches y motocicletas que arrastraban latas viejas, podíamos escucharnos. "Ya sé, ya sé, él te dijo que yo estaba en Puerto Plata; pero nunca fui allá, sino que me marché a casa de mi hermana,

en Barahona. Ya no lo soportaba más".

Castillo: "Este es un triunfo para Fernando Ravelo".

Dimaggio Abreu

Santiago.-"Este triunfo es para usted, porque es una persona buena, le dijo el segunda base Luis Castillo al feliz Gerente General de Los Tigres de LICEY, Fernando Ravelo, mientras lo abrazaba con fuerza y recibían un baño de agua de uno de sus compañeros.

"Tras escuchar el agradecimiento de Ravelo, señaló el orgullo que sentía por este triunfo, ya que fue bien batallado y que fue el fruto de la entrega del equipo.

"Castillo, pieza importante en la ofensiva y recorrido de base en varios de los triunfos de los felinos, aseguró al LISTIN DIARIO que este es el más grande triunfo obtenido con Los Tigres porque supieron vencer a un conjunto tan batallador como el de Las Águilas.

"Castillo dijo que por el momento no estaba definido en si acompañaría al conjunto a La Serie del Caribe, que será disputada en Venezuela, porque necesitaba descansar.

"Con esto no estoy diciendo nada, pero no es seguro de que vaya a La Serie del Caribe, porque ya los entrenamientos de primavera vienen por ahí y tengo que irme pronto y necesito llegar descansado" Dijo el intermedista y abridor en la alineación de Los Marlins de la Florida, en las Grandes Ligas".

_Ningún negocio, agente, ninguna clase de trato me unía a Jesús del Rosario. Esas llamadasobedecían a su deseo de darme cuerda. ¿Lo entiende usted? De darme cuerda porque al LICEY, la crónica depórtiva del país no le había dado absolutamente oportunidad de poder vencer a Las Águilas. De darme cuerda, como lo hizo cuando más de veinte años atrás me quitó la novia, allá en Santiago. Ningún negocio, y no tengo inconvenientes en relatarle como discurrieron esas llamadas.

"Yo sabía que estabas aquí, me dijo, y subitamente, en sus palabras, y en medio de la zambra de la muchedumbre, olvidé los empujones, los codazos, y me reencontré con la Marisela de aquella tarde frente al Yaque. "Yo sabía que estabas aquí, sólo tenía miedo de no encontrarte entre tanta gente".

_Esa mañana, agente, su primera llamada fue la que me tiró de la cama. Aún no estaba bien despierto, cuando me estremece su voz preguntando: ¿"Sabes quien te habla, me reconoces?"

Más de veinte años, y en la mañana su voz despertándome para preguntar que si le recordaba. Más de veinte años, y en la noche, ella con rostro lloroso entre multitud alegre. "Bajemos hasta el malecón", le dije, "hoy nadie duerme, este triunfo del Glorioso LICEY ha de ser histórico".

_Recuerdalo, me dijo él, agente, sin dejarme hablar siquiera, tu vida es un ponche. Una recta adentro a noventa millas por hora, pausa, se ríe bajito, con dureza, a noventa millas por hora y entre los codos, y eres un fiasco, como lo es ese, tu "Glorioso LICEY". Ya Las Águilas están a punto de sobrepasar a tu "Glorioso LICEY", y cuando eso ocurra, dentro de algunas horas, ¿dónde irán a meter ustedes, los liceístas, la cabeza, después de haber hablado tanta pepla?

_Quise respónderle que al LICEY nadie le daba chance de ganar, y que sin embargo, ahí estaban Los Tigres vivos, forzando a un séptimo y decisivo juego en Santiago; pero me di cuenta, agente, de que él, luego de decirme lo que tenía que decirme, había cortado la comunicación.

Más de veinte años, y Marisela de nuevo frente a mi. Entonces, luego de tantas noches deseándola, después de tantos años lamentando y maldiciendo la traición de quien creía mi amigo, me di cuenta de que no la amaba. Nunca la amé. "Eres un ponche, mi recta adentro es imbateable, ella es mía, como mío sera el gozo de ver que Las Águilas finalmente sobrepasan a Los Tigres en campeonatos ganados".

_Su segunda llamada, agente, vino con la noticia que alegraba su voz, de que el estelar de Grandes Ligas, Bartolo Colón, sería el pitcher abridor por Las Águilas Cibaeñas. "No hay para nadie, entiendes", me dijo, "esta vaina es de Las Águilas, con Bartolo en la lomita no hay LICEY que valga, es cuestión de horas para que tu Glorioso equipo azul pierda la supremacía en La Pelota Dominicana".

_Y como en la ocasión anterior, agente, quise respónderle que si Las Águilas contaban con Bartolo Colón, ya el LICEY había anunciado publicamente que la super estrella Pedro Martínez lanzaría por Los Tigres; pero fue en vano, nuevamente cortó la comunicación.

_Hay algo extraño en todo esto. De acuerdo a todo lo que hasta ahora ha contado usted, Jesús del Rosario se estaba comportando como si usted fuera el que le quitara la novia a él, y no él a usted, como en realidad ocurrió.

Llegando al malecón de la capital, nos juntamos con otras ríadas de enloquecidos liceístas, provenientes de todos los sectores de Santo Domingo de Guzmán. El merengue salía alegre por entre las portezuelas abiertas de varios automoviles estacionados. "Y en Santiago, coño, y en Santiago", gritaba alguien a nuestro lado, pausando para sorber un trago de ron, y para agitar su gorra azul con la L blanca, "en su mismo patio, para que de una vez por todas sepan que LICEY se respeta". Ella no estaba ahí, en esa madrugada del malecón para celebrar nada, a ella le daba lo mismo que ganaran Las Águilas o LICEY, y eso siempre lo había sospechado desde nuestros días en Santiago; parecía nerviosa, inquieta por confesarme algo que no se decidía a contar. ¿"Por qué te fuiste con él, que fue lo que te impulsó a preferirle"?

_No exactamente, agente. Mas bien se comportaba como el hombre que sabe que su mujer quiere a otro. Su última llamada, antes del juego, fue para reirse del anuncio de que Pedro Martínez tiraría por el LICEY. "Eso ni lo sueñes", me dijo con mordacidad, "ese no tira una pelota en este béisbol, y aunque lanzara Pedro, no les saldrá como les salió con Ramón Ortíz en El Estadio Quisqueya. Al mismo Pedro Martínez, Las Águilas le caerían a palos esta noche, el reinado de tu Glorioso LICEY ha terminado, date cuenta, viejo".

No sé por qué, luego de más de veinte años le hacía semejante pregunta. Era como el escondido reproche que nunca tuve tiempo de dirigirle, después de enterarme de que estabaviviendo con Jesús del Rosario; pero lo cierto era que estabamos allí, en medio de la estruendosa celebración azul, y que se lo había preguntado, exactamente de la forma que me sentía, surgió la pregunta: ¿"Por qué le preferiste a él"? Era casi una confesión de que en el fondo ella ya poco me importaba, una velada admisión de que el dolorcito aquel, la molestia que siempre sentí cuando pensaba en ellos dos, no era mas que el amor propio lastimado. ¿"Crees que vale la pena hablar de eso ahora, después de tanto tiempo"? Me respondió. "Lo importante ahora es que todo se ha virado, esto no es una celebración aguilucha, sino liceísta, y en vez de ser él y yo en el Monumento de Santiago, somos y estamos tú y yo, aquí, frente al mar Caribe, en la capital".

Quinta entrada de Las Águilas Cibaeñas:

1. Raúl Mondesí abre la entrada con sencillo.

2. Mendy López continúa con el ataque al pitcher abridor felino, Rafael Roque, y también conecta indiscutible. Aguiluchos en base sin outs.

3. Guillermo García falla con elevado a la primera base. Un out, continúa la amenaza mamey.

4. El dirigente Azul Felino, Bob Geren, decide sacar al pitcher Rafael Roque, y en su lugar trae al importado Kevin Foster.

5. Rontrez Johnson, saludando de gringo a gringo, a Kevin Foster, conecta un largo triple por la banda del jardín derecho, limpia las bases, dos carreras adentro, y en El Estadio Cibao parece que quieren derrumbar el mundo con la algarabía de los fanáticos aguiluchos.

6. Alberto Castillo se encarga de traer para home la tercera carrera aguilucha con elevado de sacrificio al jardín izquierdo.

7. Luis Polonia entregó el tercer out de la entrada con elevado al jardín central. Resultado en 5 entradas completas: LICEY 0; Águilas 3.

_Mientras el partido se mantuvo sin anotaciones, él no me llamó, agente; pero tan pronto Las Águilas tomaron ventaja, mi celular sonó, y yo sabía que era él. "Se derrumba la hegemonía azul", me dijo, "comienza la dinastía mamey, te lo estoy diciendo, desde esta noche LICEY no merece el calificativo de "Glorioso", y reza", su voz se alteraba, gritaba casi, "reza para que no pasen la verguenza de ser el primer equipo al que le tiran un juego sin hits y sin carreras en una Serie Final de esta Liga. Ya ves lo duro que ha venido Bartolo Colón, aún no le han podido conectar un miserable hit en cinco entradas".

Sexta entrada de Los Tigres del LICEY:

1. El estelar Bartolo Colón llega hasta el sexto sin permitir hits, pero pierde el control, y regala tres boletos gratis. Las banderas azules, que estaban tranquilas, comienzan a agitarse en los brazos de la fanaticada felina en El Estadio Cibao. Carlos Peña corre en tercera, Chad Moeller en segunda, y Luis Castillo en primera, sin outs.

2. La dirigencia aguilucha decide retirar al descontrolado Bartolo Colón, y lo sustituye por el importado Aaron Fultz.

3. D'Angelo Jiménezimpulsa las dos primeras vueltas azules con sencillo, y LICEY acorta la ventaja aguilucha

4. Andy Abad no puede empatar el partido y se poncha, entregando el primer out de la entrada.

5. Por segunda ocasión en la entrada la dirigencia aguilucha decide cambiar de lanzador. Fultz abandona el partido, y en su lugar entra a lanzar Hipolito Pichardo.

6. Israel Alcántara, lo mismo que Abad, se poncha, sin poder conectar el esperado batazo que empataría el partido. Dos outs.

7. Sandy Martínez se arrastra por el Campo Corto y entrega el tercer out de la entrada. Resultado en cinco entradas y media: LICEY 2; Águilas 3.

_Me quedé esperando que el teléfono sonara, agente, pero no sonó. Me lo imaginaba fumando nerviosamente frente al televisor, mientras destapaba otra Presidente. Los Tigres se habían apróximado mucho, y él sabía que LICEY siempre ha jugado mejor de la sexta entrada en adelante.

_Quizás no lo llamó porque estaría discutiendo con su mujer_.Dijo el agente, encendiendo un cigarrillo.

_Su mujer, de acuerdo a lo que él mismo me dijera, estaba en Puerto Plata, agente. No tenía en quien descargar su mal humor si Las Águilas comenzaban a perder. Sólo estaban él y el televisor.

Séptima entrada de Los Tigres del LICEY:

1. Manny Martínez dispara hit.

2. El dirigente liceísta, jugando con el librito, ordena al capitán de Los Tigres, Ronnie Belliard, que intente sacrificarse para colocar la probable carrera del empate en segunda base. Belliard ejecuta el sacrificio a la perfección, cae el primer out de la entrada, pero Manny Martínez gana la segunda almohadilla.

3. Carlos Peña conecta hit al prado izquierdo, Manny Martínez es detenido en tercera base. LICEY coloca corredores en las esquinas, sólo un out.

4. Chad Moeller empata el partido con hit al cuadro.

5. Jesús Peña releva al pitcher aguilucho Hipolito Pichardo, y Luis Castillo lo recibe con hit remolcador, LICEY ha tomado el comando, las banderas azules se agitan freneticamente en las graderías, la televisión dominicana muestra los asombrados rostros de los fanáticos aguiluchos.

6. D'Angelo Jiménez sigue produciendo para Los Tigres, y conecta sencillo remolcador de una carrera, en la jugada anota también Luis Castillo, aprovechando el error que cometiera el Centro Campista aguilucho.

7 La dirigencia aguilucha respeta el poderío de Israel Alcántara y ordena que se le tiren cuatro bolas malas intencionales.

8. Con D'Angelo corriendo en tercera, y Alcántara en primera base, entra a lanzar por Las Águilas, Edwin Almonte. La dirigencia azul había traído a batear de emergente a Aramis Ramírez. Almonte obliga a Ramírez a batear por el campo corto, produciéndose el out forzado en segunda, que cierra la entrada. Resultado en seis entradas y media: LICEY 6; Águilas 3.

"Llegué", me dijo ella, "cuando aún Las Águilas no bateaban en el octavo. Justo a tiempo para ver por la TV todas esas caras llorosas en El Estadio Cibao, a tiempo de ver el sufrimiento de él, frente a un cenicero repleto de malolientes colillas retorcidas". La madrugada ya había avanzado mucho, y algunos fanáticos liceístas abandonaban el malecón. "No te entiendo, te vas engañandole, huyendo de su maltrato, diciéndole que vas a Puerto Plata, para que no sospeche que estás con tu familia en Barahona, y luego decides regresar". Si hubiese preferido no responder, la habría comprendido de igual manera, su mirada cargaba el sufrimiento de años, y viéndola, me convencí de que estaba frente a una Marisela que no conocía. "Tú no lo entiendes, tenía que volver. Cuando me vio se quedó sorprendido: ¡Tú aquí! ¡Estás aquí, esta noche! Me dijo. Sí, yo aquí en esta noche, y hay que celebrarlo, celebrar porque estoy aquí, y porque Las Águilas van a ganar, y ya lo verás a partir de esta entrada. Voy a buscar cerveza, le dije, y mientras se lo decía, aunque ahora no lo entiendas, siempre estuve convencida de que había vuelto por ti, por mi, para cobraselas todas y por los dos"

Octava entrada de Las Águilas Cibaeñas:

Luis Polonia, abriendo la entrada, pone música de hit en los entristecidos corazones de los fanáticos aguiluchos, quienes respiraban la derrota ya.

2 Luis Polonia sigue alegrando los corazones aguiluchos, y avanza a la segunda base por lanzamiento desviado del pitcher azul; el movimiento de las banderas anaranjadas comienza a revivir timidamente.

3La super estrella banileja, Miguel Tejada, dispara sencillo, y acrecienta el animo de la fanaticada aguilucha, a Luis Polonia lo detienen en tercera base.

4. Stanley Javier, quien había anunciado su retiro del béisbol, en su último turno en La Liga Dominicana, dispara un triple remolcador de dos carreras, que disminuye la ventaja liceísta a una sola vuelta, y convierte al Estadio Cibao en un pandemonium, gorras azules vuelan por los aires, mientras los silbidos y gritos de aliento a Las Águilas crecen.

5. El Manager del LICEY, Bob Geren, decide sustituir a José Nuñez, y buscando desesperadamente contener el empuje aguilucho, recurre a su estelar relevista Felix, "El Latigo", Rodríguez.

6. Tony Batista levanta al máximo la algarabía en El Estadio Cibao, disparando jonrón que voltea el marcador 6-7, ahora ganando Las Águilas. En las graderías comienzar a aparecer ataudes en los que se lee el nombre LICEY, destrozan un tigre de paja.

7 Felix Rodríguez poncha consecutivamente a los peligrosos Raúl Mondesí y Mendy López, para mantener la desventaja por la mínima, pero a Los Tigres sólo les queda ya una oportunidad ofensiva. Las Águilas se han colocado a tres outs de ser campeonas, a tres outs de obtener la supremacía que tanto han ansiado en el béisbol dominicano. Resultado en ocho entradas completas: LICEY 6; Águilas 7.

_¿Supongo que le habrá llamado, luego del jonrón de Tony Batista?

_Lo mismo pensé yo, agente; pero no fue hasta el mismo inicio de la novena entrada del LICEY, cuando recibí su nueva y última llamada, que por cierto, me resultó extraña.

_¿Extraña? ¿Por qué?

_Porque escuché ruidos, agente. Ruidos que él no producía; ruidos que no provenían de la TV encendida. Por primera vez me dio la impresión de que él no estaba solo.

_Es lo que siempre hemos creído. Anoche alguien acompañó a Jesús del Rosario. Fue su última compañía, tal vez su mujer.

_No, imposible, ya le he dicho que él mismo me dijo que ella estaba en Puerto Plata.

_¿Realmente estaba en Puerto Plata? ¿Por casualidad, no estaría con usted en La Lincoln, esta madrugada, celebrando la victoria del LICEY?

_Si conociera a Marisela, no diría eso, agente. Ella es incapaz de celebrar el triunfo de ningún equipo, mas bien, parece que detesta el béisbol.

_¿Qué le dijo él en esa última llamada?

_Realmente nada revelador, agente. Siguió en el mismo tono de siempre, burlándose: ¿"Que se siente ser fanático del Glorioso y estar a ley de tres outs de perder"?

_¿Y qué le respóndiste?

_Nada. Había desistido de mi empeño en hablarle, él no me dejaba, sus llamadas eran un monólogo. Me decía lo que deseaba decirme, y cortaba la comunicación.

Novena entrada de Los Tigres del LICEY:

1. El receptor azul felino, Chad Moeller, comienza la entrada disparando sencillo, llevando aliento a los espiritus liceístas, que veían como se embasaba el primer hombre, sin outs, en lo que podría ser la última oportunidad del Gloriosos LICEY.

2. Luis Castillo imita a Chad Moeller, y conecta hit, LICEY parece preparar una de tantas grandes novenas entradas que ha tenido a lo largo de su casi centenaria existencia. Luis Castillo llega a primera base dándose golpes en el pecho, en actitud desafiante; CASTILLO EN ESE MOMENTO ENCARNA AL LICEY, Y EL LICEY SEGUIA VIVO.

3. Bob Geren, el Manager azul, decide sacrificar a un bateador tan bueno, y productivo durante toda La Serie Final, como D'Angelo Jiménez. Su decisión es correcta, Geren busca colocar a tiro de hit, las carreras que pondrían adelante en el marcador a Los Tigres; pero D'Angelo no logra cristalizar la jugada de sacrificio, y la defensa aguilucha saca el out forzado en tercera. Las Águilas a dos outs de coronarse Campeonas.

4. Las Águilas Cibaeñas tienen lanzando a su estelar relevista Luis Vizcáino, el out 25 ha caído, y cuando el estadounidense, de origen cubano, Andy Abad, se para a la zurda en el homeplate, ninguno de los más de veinticuatromil fanáticos que abarrotaban El Estadio Cibao, imaginó el segundo siguiente: Y el segundo siguiente llegó, Vizcáino lanza para home, es su primer ofrecimiento para Abad, y Andy le tira, conectando un elevado profundo por su banda, la izquierda, parece algo irremediable, la bola viaja, se aleja, se va, se aleja, se va, y Andy Abad recorre las bases con las manos abiertas en UN VERDADERO Y GENUINO MOMENTO DE GLORIAZULFELINEJA, ante el estupor de miles de fanáticos cibaeños, ante la gritería delirante de otros miles de fanáticos liceístas. Consumado está, Abad, apodado "Tulile" en República Dominicana, ha conectado jonrón que voltea el pizarrón que ahora anucia: LICEY 9; Águilas7, en ocho entradas y media.

¿"No alcanzó a ver el jonrón de Abad, no llegó a comprender que LICEY seguía siendo EL GLORIOSO LICEY"? El sol había salido, y esperabamos la salida del primer autobús que partiera en dirección al norte. "Si eso te importa", me dijo, y por primera vez la vi sonreir, y reconocí en su sonrisa a la Marisela de Santiago, "su agonía fue peor, porque si lo vio, y aún pudo vivir el momento en que Manny Martínez, luego de capturar la bola, se arrodillaba en el jardín central".

Novena entrada de Las Águilas Cibaeñas:

1. Bernie Castro resulta ser (Mi amigo MATACUYAYAMATALEON, DIRÍA ASI: ARRESULTA CÉ Y BIENE CIENDO) el out 25.

2.Rontrez Johnson se poncha, out 26, y LICEY a un out de obtener la codiciada Corona.

3. Fermín, el Manager aguilucho, decide enviar a batear de emergente por Alberto Castillo, a Felixm Martínez, y Martínez, (a quien apodan el gatico, aunque realejamente parece más un "perrito"), inicia la tensión que se vive en la novena entrada aguilucha, embasandose con cuatro bolas malas.

4 Luis Polonia revive las esperanzas de los fanáticos aguiluchos, disparando hit, El Estadio Cibao vibra nuevamente.

5. Miguel Tejada conecta sencillo, Las Águilas viven, ahora la pizarra anuncia 9-8, aún a favor de Los Tigres, pero con los dueños de la casa en rebelión.

6. Bob Geren decide sustituir a Melquis Torres, y en su lugar trae a lanzar a Claudio Galvá. Galvá no realiza el trabajo, y transfiere con cuatro bolas malas al emergente Jimmy González. Las Águilas han llenado las bases. Un hit, y Las Águilas son Campeonas, dejando al LICEY en el terreno; pero la situación está pareja, porque hay dos outs, un out más, y es LICEY quien se Corona Campeón.

7 Bob Geren vuelve a tomar otra decisión atinada, saca a Claudio Galvá, y en su lugar trae al joven relevista azuano, Julio Mañón.

8. Frente a Mañón, en el homeplate, se para el peligroso Tony Batista, quien ya en el partido, anteriormente, con un sólo swing había puesto a Las Águilas adelante. El turno de Batista, esta vez, es prolongado, y es pura tensión la que se vive en El Estadio Cibao con cada lanzamiento de Mañón a Batista, hasta que finalmente Tony le tira a un lanzamiento y conecta elevado al jardín central, que desde el principio se vió fácil de capturar. Manny Martínez, en el central, sólo espera que la bola baje, realizando gestos con los dos brazos, como si estuviera nadando, pero que en béisbol significa "esa bola es mía, la tengo fildeada", la ha seguido todo el tiempo, desde que saliera del bate de Batista, por fin, logra capturarla, la asegura con las dos manos, sonríe extasiado, cae al suelo arrodillándose, y jugadores y fanáticos liceístas corren hacia él, ha caído el out 27, LICEY, en contra de todos los vaticinios, ES EL CAMPEON.

La ayudo a subir al autobús que finalmente la llevará a Puerto Plata. Sonríe, y en su sonrisa vuelvo a encontrar a la Marisela de Santiago, "Volveré", solamente me ha dicho a manera de adios, y a manera de despedida le he dicho que la espero. La mañana caribeña arde con un sol de las diez de la mañana, el canillita me ofrece el Listín Diario, cuando aún el autobus que se lleva a Marisela no se ha perdido de mi vista, lo compro y busco las páginas deportivas:

ANDY ABAD: "LE DI A UNA RECTA ADENTRO".

martes, 4 de marzo de 2008

A Cóntarselo A Gloria/Otto Oscar Milanese

A Cóntarselo A Gloria/Otto Oscar Milanese


A Cóntarselo A Gloria/Del Libro Inédito "A Contarselo A Gloria Y Otros Cuentos".


A tía Gloria Italia Milanese, con todo el cariño de siempre,

Otto Oscar Milanese.

El maestro Esteban abandonó eufórico las oficinas de correos. Sus viejas manos convulsas sostenían el sobre que incitaba su agitación. Meses: uno, tres, cinco, siete, aguardándolo, y... ¡Bueno, ahí estaba! Ya le ardía entre los vacilantes dedos.¡Era cierto! Instintivamente sospesaba y arañaba la superficie lisa del papel. ¡Era cierto! ¡Ciertísimo! Y de puros nervios no osaba abrirlo. ´¡ "No, no que no llegaba"!, pensó en Gloria, frecuentemente amonestándole con voz pesimista de vejez atribulada por las deudas. "Si no fuera por los chelitos que nos remite Rodolfo, ya estarías en la cárcel, viejo", la voz de Gloria parecía meterse por las hendijas de las viejas tablas de la casa y salir cuando el menos la esperaba, "Esos cheques de la jubilación llegan cuando uno ya se ha muerto, y tú todo lo quieres pagar con dinero que aún no te mandan".


Mira el sobre y lo remira.¡No cabe error, ha llegado! El membrete es del gobierno, y tras el transparente recuadro de papel le sonríe su nombre, su dirección. ¿"No que no llegaba"? ¡A ver que rostro de agradable estupor ensaya Gloria!¡A oír que dice ella! Las estrecheces de los meses últimos se paliaran, y el maestro Esteban se contenta pensando que ya no la sentirá revirarse incómodamente en la cama, atrapada entre el desvelo y la mortificación por lo que se debe en la pulpería, lo que se le debe al prestamista turco. ´¡"No que no llegaba, Gloria"! ¡A ver que cuenta Rodolfo cuando se entere! El maestro Esteban intuye que sus manos sostienen la clave para aligerar preocupaciones. Su muchacho - ¡pobre muchacho! - no se afligirá en el ejército entre el devengamiento de un salario yotro, pensando que ellos no apañan la mesa; pero lo que mas le agrada al maestro Esteban es que ya no tendrá que acudir a la casa del síndico o a la del senador, quienes ya lo evaden o le muestran cara ceñuda, o le mandan a decir que no están. No, ya no implorará que intercedan por él para agilizar los trámites de los pagos de su jubilación en la capital. Ya no volverá a donde el turco a pedirle prestado. "Ya lo ves, Gloria, con lo de la jubilación, y con lo que el muchacho nos manda, atravesaremos la vejez sin sobresaltos".


El reumático paso del maestro Esteban se anima, cuando piensa que a su mujer la abandonará el zozobrante sufrimiento moral que la desgasta. Ya nole escuchará el suspiro que desata el fardo de tensiones acumuladas durante días, en espera del dinero que envía el muchacho para pagarle al turco, al pulpero... ¡Eso ya se acabó! ´¡Ya no!¡Ahora a contarle a Gloria que ya no! Ahora ha llegado el instante tan deseado; sus trémulas manos sudan agitando el sobre, ya tiene a Gloria de frente, y con movimientos imprecisos se ajusta los gastados anteojos, rasga nerviosamamete el sobre: Frías condolencias oficiales por el deceso en servicio del hijo, y la gubernamental promesa de pasarle una pensión a los padres, por los servicios que el muchacho prestara a la patria.

Imagenes/Otto Oscar Milanese

Imagenes/Otto Oscar Milanese


Del Libro De Cuentos Inédito "A Cóntarselo A Gloria Y Otros Cuentos".


A Gloria Italia Milanese.

Fue a la cocina a prepararse el emparedado, y escuchó, tenue, muy próximo a la imperceptibilidad, el sonido; pero lo registró, acaso porque el agotamiento del último día de una semana laboral le agudizaba los sentidos. Un segundo se mantuvo inmóvil, con el cuchillo a mitad de trayecto en la cortadura que le practicaba al pan. ¡Nada! El viento sobre el patio, entre las ramas, tras la ventana. Continuó aderezando el emparedado, y se retiró a la recámara, frente al televisor, de cara a su femenina realidad desolada. Bajó la noche de la película, el hombre forcejeaba silenciosamente procurando abrir la ventana. ´¡Patricia se sobresaltó! ¿Un ruidito como el que se reproducía en la T.V. no fue lo que escuchó en la cocina? Casi rie por pensar sandeces, casi ríe con la boca repleta de pan y de jamón; casi, porque siente miedo, y en la T.V. la mujer se ha quedado en panties con sus perfectas piernas de actriz-modelo,y la negrura del vello púbico destacándose bajo la fina telita de la prenda interior.


Afuera sólo existe el viento, ráfaga invernal sobre las semi desiertas calles, sobre la medrosa oscuridad de traspatios, y ese hombre ahí en la T.V. levantando la tela metálica de la ventana... La mujer se ha desprendido de la blusa y muestra una retadora fuerza morena que amenaza romper el brassiere. "Quizás tomará una ducha", piensa Patricia, mordiendo el último trozo de pan, y el hombre en la T.V. levantando el cristal de la ventana, introduciendo una pierna dentro de la casa. Patricia desearía avisarle, prevenirla, y la angustia la sofoca, la aturde, pese a que comprende que sólo se trata de un drama televisivo... Desearía socorrerla, ayudarla, gritarle; ¡pero una recia mano masculina le ha tapado la boca!

Ojos De Sol Y Playa/Otto Oscar Milanese

Ojos De Sol Y Playa/Otto Oscar Milanese

Del Libro Inédito De Cuentos "A Cóntarselo A Gloria Y Otros Cuentos"


A Gloria Italia Milanese

Casi puedo sentir a Ivonne trajinando por la casa. Escucharla reñir con Swiny, por hacerse cacá fuera del cesto con paja para gatos, o entenderle a medias, un murmullo confundido con el chorro de agua caliente del grifo del fregadero. ¡No es así! Debo pensar que no es cierto, Ivonne quedó lucidamente atrapada en el gesto de adios que me despide en un salón de aéropuerto. La mano enguantada en alto y agitándose como espantando invisibles insectos. ¡"Sólo son dos semanas, cariño"! Dije, un poco antes del beso lento y prolongado, con su barbilla entre mis manos. ¡"No sabré vivir con la casa tan sola"! Lágrimas contra mi cara. ¡"Es la primera vez que nos separamos"! Pausados sollozos entre suspiros.


Siento remordimientos por haberme tomado las vacaciones sin Ivonne; pero no podía aguardar mas tiempo. Ella reconoce que las necesito. Meses, acumulando fatigas y tensiones, luchando contra el sueño y la pereza a primeras horas matinales, con aberrantes rostros de horarios. ¡"Sí, señor"! Conciso, pulcro y puntual para entregarme a cada día,a cada fácsimil de la faena antes realizada y vuelta a iniciar, bajo la aguda mirada del jefe acuchillándome por encima de los anteojos. ¡"No, señor"! Años de seca amabilidad simulada frente al jefe. ¡Ah, alivia divisar cocoteros al final de la mirada! Vivir semi desnudo al viento y salpicado de olas. Es un alivio, aunque Ivonne esté al otro lado del pensamiento, y la adivine buscando el abrelatas, mientras Swiny pasea sobándose entre sus piernas.


Me vas a extrañar, Ivonne. Quizás no tanto en el momento de verme desaparecer entre la gente por una de las salidas de abordaje al avión;sino,durante el día a día sin mi presencia. Entonces, pensarás lo que usualmente piensan las personas que nunca habían sufrido por ausencias:¿"Qué estará haciendo ahora"? O tirada apaticamente en el sofá, acariciando el suave amarillo del pelo de Swiny, imaginarás verte vestida para un trópico fulgurante; casi tanto como yo lo imagino... Hasta que respingues, ahuyentando el atolondramiento, y comiences a gritarme que la mesa está apañada, y la cena se enfría. Entonces, de veras me habré marchado estúpidamente de vacaciones, y unicamente te responderá el murmullo del golpe de agua cayendo sobre la desbordada bañera, sobre el húmedo rastrojo del cansancio soñador de mi rostro,reclinado contra el azul de las lozetas, con los ojos desmesuradamente repletos de sol y de playa.


The Sky Walker/Otto Oscar Milanese

The Sky Walker/Otto Oscar Milanese

Del Libro Inédito "A Cóntarselo A Gloria Y Otros Cuentos"


A Gloria Italia Milanese

Si deseas realizar tus proyectos, procura apañar lecho aparte destinado al miedo; porque anda furtivamente asido a esas vacilantes manos temerosas. Es conveniente no rememorar frases parcialmente sinónimas, cuya sola mención, empeoraría el estado anímico.Basta con el presente despertar de mañana brumosa, para que vagamente evoque mi temor de la primera vez, mas, es una simple imbecilidad, porque es utópico temer con el miedo que ya transcurrió. Ahora me duele un miedo enano y cotidiano. ¡Lo sé! Miedo de comenzar el día agachando la cabeza para abrir la portezuela del helicóptero. De tanto consumar la rutina, ya no es miedo, es hábito, o aún menos que todo lo enunciado, porque desde acá arriba ya no hay miedo, ni primera vez, ni mañanas de inicios neblinosos.


Bajo mis ojos sólo se presenta el vertiginoso panorama de kilómetros de asfalto, devorados por insectos multicolores, que a veces se detienen. Entonces, casi adivino el tono de las imprecaciones que suenan allá abajo; imagino los gestos obscenos, y las miradas furibundas, entre los rugidos de motores en marcha, y el insistente estrépito de los claxons.


Desde aca arriba diviso las mil infracciones que cometen, mientras crecen sus neurósis entre las cuatro portezuelas, y cada quien cree conducir mejor que los demás; pero mi labor es informar, sin permitirme vivir conjeturadamente el momento de allá abajo. No existe ya el pavor, oigo mi propia voz por los audifonos, informando que el carril de la izquierda de la autopista Cypress Hill está cerrado debido a un accidente,o que hacia el Brooklyn Bridge, el congestionamiento vehicular impone una demora de diez a quince minutos. A lo peor, alguien encerrado en uno de esos escarabajos de cuatro puertas, allá abajo, ha movido, iracundo, la sintonía de la radio, denostando agriamente contra mi: ¡"Pendeja, ahora que ya estoy entaponado lo avisas"! Es el oficio, además, no puedo anticipar el congestionamiento de una vía, me remito a informar cuando este se registra; pero la gente de allá abajo, sólo piensa que a ellos les ocurrió, que otros pudieron desviarse por escucharme cuando aún no se sumaban al embotellamiento.


Dije, creo que acabode decir "cosas del oficio". Todos poséen sus particularidades. Yo elegí este por la remuneración; no elegí el riesgo ni el miedo. Ambos cesaron para mi en aquella tarde del Corvette azul. Siempre pensé que parecía, y era un Corvette. Julia estrenaba uno idéntico para esos días. Cuando le entregué las llaves, exhaltada me lanzó las palabras con una sonrisa juvenil: "Sé que verás mi coche desde allá arriba, mamá".


Sabía que era un Corvette. Marchaba a la velocidad requerida por los carteles que a ratos veíanse en la autopista; marchaba a buen ritmo hacia la oscuridad crepuscular avanzante, y ocurrió: Un escarabajo sigsagueante,estrelló sus faroles contra el baúl del Corvette, luego, aparatosamente, se le encaramó con las ruedas girando hacia el cielo. Ambos automoviles fueron a dar al paseo de la autopísta. Mi horario había concluido, pero aún así, llamé a la estación radial para informar sobre el accidente. Escuché mi voz asegurando que se trataba de un Corvette. Deseaba dudarlo, pero estaba convencida de que el coche azul embestido era un Corvette. ¡Lo era, y también sabía lo peor! Sabía que al aterrizar, no sería capáz de conducir mi Mercedez hasta el apartamento, tendría que tomar el tren o el bus. Sabía que en la casa me tomaría un tranquilizante, sin apartar la mirada del teléfono, aguardando horrorizada el temido aviso, mientras la cena de Julia se enfríaba...

Contracelada/Otto Oscar Milanese

Contracelada/Otto Oscar Milanese

Del Libro Inédito A Cóntarselo A Gloria Y Otros Cuentos.

A Gloria Italia Milanese

¡ La mano enguantada hizo girar la puerta silenciosamente! El viento empujó a la sombra contra las escaleras. ¡ Un peldaño! ¡ Dos! Las hebillas de las botas relumbraban con la luz fluorescente. La mano enguantada ascendía deslizándose por el pasamanos. De un apartamento brotaban, nostálgicas y remotas, las notas de una melodía. ¡El primer rellano! La sombra se recortó difusamente contra la pared. Cautelosamente las botas se arrastraron hasta el primer escalón de la segunda escalera. En la calle el viento arreció los aullídos amortiguados por los muros del viejo edificio. ¡Las botas alcanzaban la mitad de la segunda escalera! Ya no se escuchaba la melodía. Sólo el lejano trajín de vientos nocturnos, y las levísimas pisadas de las botas. ¡Segundo rellano! Durante un brevísimo lapso quedose estática, luego avanzó. Dentro del apartamento y de espaldas a la puerta, un hombre lee recostado en un sillón. Un cigarrillo humea languidamente al borde de un cenicero. Desordenadas sobre la cama y encima del espaldar de una silla observase la ropa del hombre. ¡El manubrio de la puerta comenzó a girar! ¡Se detuvo! Parecia imposible que el hombre no se percatara del chirrido que se produjo a sus espaldas. El manubrio giró nuevamente! Ahora mas despacio, describiendo un ángulo mas pronunciado que la vez anterior. Cuidadosamente la puerta fue abriéndose... Surgió la punta de una pistola con silenciador, y émergió la voz: _ ´¡Tire el arma, polícia!_, sintió una dura presión metálica en su espalda. Desde adentro del apartamento una mano le despojó de la pistola,sustituyéndosela por otra del mismo calibre, pero con el cargador caliente y vacío. En las calles se confundían los aullídos del viento con las sirenas de las ambulancias yde los coches policiales. Ahora las botas bajaban las escaleras, las manos desenguantadas sentían las mordeduras de las esposas. ´¡ Arriba, el hombre tenía ahora la cabeza doblada sobre el pecho, ignorando el libro tirado sobre la alfombra!

Entre Días Perdidos/Otto Oscar Milanese

Entre Días Perdidos/Otto Oscar Milanese

Del Libro Inédito A Cóntarselo A Gloria Y Otros Cuentos.


A Gloria Italia Milanese

La chica titubea cuando alcanza las bocacalles. Rato hará que mis ojos le persiguen la inseguridad de los pasos. Casi sufro su desesperada desubicación con un leve placer sadico. Es obvio: anda perdida y yo retorno a momentos míos, similares a los que ahora advierto que ella vive. Cualquier ciudad es buena para perderse. Cualquier ciudad es apropiada para encontrarse. Cuando las avenidas, los edificios nos arrojan al temor de lo desconocido y el corazón salta a la boca al virar cualquier esquina, uno comienza a encontrarse a si mismo como debe ocurrirle a esa muchacha... A recordarse a si mismo. Imagino que puedo pensar lo que piensa ella en este instante. reconozco su prisa. Es un apremio por llegar a lugares conocidos y comenzar a olvidarse de ella. A sentirse menos ella cuando reencuentre las calles que suele caminar desde siempre y el día recobre su vulgar aspecto de rutina implacable. Esas calles conocidas están distantes de sus pasos y la angustia la aproxima más a su condición humana. Casi la envidio. Porque la seguridad mía de repisar calzadas que me conducen al trabajo, no me provoca vivir como vive la chica.


Camina del otro lado de la avenida. Percibo la zozobra que le empuja cada paso. La tenáz esperanza que la detiene en las intersecciones para releer los carteles con los nombres de las calles. Lo peor de perderse ocurre en las esquinas y a la chica le sucede cuando se pone a la altura de una. Escudriña de izquierda a derecha y un ramalazo de su titubeo me impele a la rememoración. No atina a elegir el rumbo y es un momento suyo que he vivido antes con tanta angustia. Ahora casi puedo sentirme perdido dentro de la incertidumbre de la chica.


Existen personas que encuentran el rumbo atinado, siguiendo la dirección contraria a la que pensaron tomar al primer impulso. Poséen conciencia absoluta de su desorientación y pueden usar su habitual desubicación para ubicarse sin temor a errar. La chica es diferente. Lo sé por los casi imperceptibles movimientos afirmativos que realiza cuando reanuda la marcha, luego de una indecisa parada. No me preocupa que ahora esté viviendo por ella, con los retales de mis extravíos de alguna vez. A nadie más que a mi parece importarle la blusa rojo vivo y la falda azul que avanzan titubeantes por la calzada de al frente. Quizás, alguien desde un tranvía le observó el rostro que no le pude ver. Roja la blusa y la falda azul. Como vestía la chica de tu cuento... A lo peor la misma chica perdida que estuvo frente a mi acera. O tal vez tú misma. Tú, que otra vez te pierdes entre las calles de tu historia para descubrirte tirada a mi costado en una habitación de motel.

lunes, 3 de marzo de 2008

La Cita/Otto Oscar Milanese

La Cita/Otto Oscar Milanese

Del Libro: A cóntarselo a Gloria y otros cuentos.

A Gloria Italia Milanese

El frescor de la ráfaga de brisa filtrándose por las entrecerradas salómonicas, lo tiró de la cama a primeras horas de la mañana.La boca le sabía a sueño pastoso,y continuó degustando el mismo sabor, aún luego del enjuague bucal. El chorro de agua fría sobre su desnudez acabó despabilándolo; sin embargo,persistía en él un apremio inconcreto de acudir a no sabía donde. ¿Lo soñó? Le parecieron exageradas sus vagas preocupaciones. Cuando pasó por la salita, rumbo al baño, el almanaque le ofreció una agradable confirmación muda: día sábado. Y en día sábado no asistía a la oficina. Ni siquiera saldría a la calle. Desde que terminara de verse con Adriana, sus días libres discurrían monótonos entre los rincones de su apartamento. Decidió no conferirle importancia a la sensación molesta que lo apremiaba a presentarse en otro lugar. ¿Lo soñó? ¡Eso era, lo había soñado! Y restos de incertidumbres, sombras de lancinante inquietud despertaron con él.


No logró evadir la sensación de que debía apersonarse en un lugar que no atinaba a recordar. Lo enfadaba convertir el apacible sábado hogareño en un exhasperante infierno. En el decurso de la semana planeó el día sábado, saboreando anticipadamente las aletargantes horas de ocio. Se pensó tantas veces tirado en el sofá, con el libro entre las manos, o escuchando música. Pero el sábado llegó de un modo insospechado, contrapuesto, invertido a la manera ideada. Todo debido a ese imbécil pensamiento; a ese inexplicable ramalazo de conciencia aguijonante. Pensó no recordar la concertación de una cita...,y sin embargo,la certeza de un compromiso olvidado lo abrumaba. Maldijo su desapego a programar una agenda. Poseía el criterio de que los días eran insobornables en su esencia, y que configuraban sus características de una irregular forma antojadiza. Como el día vivido ahora, por ejemplo. ¡Ah, tanto pensarlo! "Sí, señor, el inventario del señor Miranda está preparado", tanto vivirlo por adelantado, escapándose a ratos del cotidiano olor a oficinas. "Sí, señor, se expidió el acta de divorcio solicitada por la señora Montes", huyendo de los archivos, de los cartapacios, del escritorio atiborrado de papeles, y se presenta el día tan a su capricho, al capricho del sábado, brindándole instantes eclosionados para hilvanar fugaces dubitaciones; rastrojos de ideas malogradas antes de esclarecerse y definirse. Como si resbalara de una cavilación a otra, impelido por la extenuación de una jornada laboral acudiendo a su lentísima conclusión; mientras se reclina en la silla giratoria con las manos entrecruzadas tras la nuca, observando las agujillas del reloj con ojos abotargados. El sábado ya no es el sábado, porque se ha imaginado en la oficina: escribe cartas, corrige errores, estruja y lanza papeles al bote. ¡"Vaya manera de despertar"! Suspira. La oscura sensación de ir hacia un sitio no determinado está ahí, no lo abandona, subyace en el vacuo trasfondo de sus divagaciones.


Una cínica sonrisa desaprobatoria paralizó la mano aferrada al auricular. Lentamente colgó el teléfono; la carcajada brotó bajita y carrasposa "Eso has buscado en toda la mañana. En todo el sueño", pensó. Las arcadas le cercaron el cuerpo de convulsiones.¡"Un motivo para llamarla"! Contarle que despertó procurando rememorar en donde debía estar ese día; con certeza descartaba la posibilidad de haber contraído un compromiso con alguien, tan seguro estaba que... No, aún lo agobiaba la incertidumbre. Se desperto al sábado dispuesto a apersonarse en algún lado, pese a no intuir en donde ni comprender por qué. Adriana hubiese reido. De sobra la conocía. Hubiesen reido juntos, y acabarían reconciliándose en una apartada mesa de restaurante, frente a los restos del almuerzo, y a una botella de vino. "Aquí deseabas estar", le diría ella con socarrona voz melosa.


La risa lo abandonó de golpe. ¡No, no se trataba unicamente de encontrar un fútil motivo para llamar a Adriana! El malestar, la urgencia no se disfumaba. A lo peor si estaba citado con alguien para ese día. Debio haberse citado en la barra de Lucho, en alguna de esas noches que, entre alcóhol y relatando incoherentemente sus presumibles azañas, intentó de buena gana olvidar a Adriana. ¡Pero, si era así, por qué no mandarlo todo a la..!, y disfrutar del sábado apaticamente tirado en el sofá. ¡Eso! A la..., con el tipo o la fulana, y con el lugar en donde debía presentarse! Además, la otra persona, si es que realmente existía esa persona con la que creía estar citado, habría olvidado la palabra que él empeñara. No tomaría en serio a un borracho, y él, decididamente no se sentía comprometido a cumplir con una cita de la que no poseía detalles en absoluto, que le aseguraran su veracidad.


No soportó el enclaustramiento del apartamento. El sábado se fastidió de una manera terriblemente estúpida. Con esas tonterias de creer que debía acudir a algún lado. ¡¿Dislates!? Era tan improbable, que salió a la calle unicamente para respirar aire libre y ordenar sus ideas. La costumbre lo condujo hasta el estacionamiento en donde aparcaba su automovil. El ronquido del motor lo devolvió a la realidad: ¿A dónde iba? Fugázmente pensó apagar el coche, echarse las llaves en el bolsillo, y largarse nueva vez al apartamento, a vivir el sábado como habitualmente lo vivía desde la ruptura con Adriana. El coche rodaba fuera del estacionamiento. Reconoció los grises edificios, las plazas, las intersecciones, los letreros de neón. Hundió el pie en el acelerador... Se le ocurrió imaginar, que a lo peor, también Adriana había salido a la calle sin saber a donde iba..., y la visualizó durante el segundo de eternidad que se le echaba encima. Sólo supo que fue ella la que no respetó la luz roja, y ya no pudo saber mas: el aparatoso encontronazo de los dos coches, le impidió pensar que había cumplido con su cita.

El Día En Que Se Iba A Morir/Otto Oscar Milanese

El Día En Que Se Iba A Morir/Otto Oscar Milanese

Del Libro Inédito A Cóntarselo A Gloria Y Otros Cuentos.


A Gloria Italia Milanese

¡Se iba a morir, y lo dejarían morirse! El lo sabía tan bien, tan perfectamente bien, como el conocimiento que posée cualquier hombre sobre la calle en que habita, la peluquería que prefiere, o el restaurante que frecuenta. Y era simple: Se iba a morir, y por eso abandonó la cama, deshaciéndose del tibio muslo de mujer que había amanecido sobre su costado izquierdo, procurando no inventar ruidos sobre el silencio. Afuera cantó el gallo, y pensó que el gallo lucía anacrónico dentro de un moderno despertar. Pensó en el computarizado mundo que abandonaría, y se encogió levemente de hombros en la oscuridad. Normalmente simple: ¡ Iban a dejar que se muriera! Las computadoras registrarían el deceso, el número de su tarjeta de identidad pararía en la cartera de un nuevo contribuyente de impuestos; la compañía de seguros activaría a sus pesquisadores, y se limitaría a costear el funeral, si es que eran suficientemente honradas esas gentes de la compañía de seguros, porque, ahora que lo pensaba bien, mientras deslizaba una pierna por el pantalón que sostenía en las manos, el sabía que iba a morirse, y sabía que ni siquiera existía una persona que pudiera reclamarle a la agencia de seguros que le pagara un decoroso entierro. ¡"A la muerte le importa un pedo el decoro"!, pensó y comenzó´a abrocharse los botones de la camisa. En la cama la mujer emitió una serie de cortos ronquídos guturales. Pensó que no era justo, él salía a morirse, y la puta con la que había pasado la noche roncaba como si nada, con su alquilada desnudez metida enalgún sueño. Deseó preguntarse con que soñarían las putas; pero decidió salir de golpe, y no pensar en nada al inicio del día. ´¡Es tan ridículamente improbable no pensar en nada! Un mundo de trenes, números que bajaban, voces que subían; claxons, vendedores ambulantes, se le vino a la mente.´¡Tan difícil no pensar en nada, sobre todo en el día que uno sabe que se va a morir!

La calle tenía aliento universal de calle encontrada cuando el amanecer aún cuelga en el ambiente, y la luz aún no es completa, y no es completo el despertar de la gente, ni son completos los sonidos que a diario se acostumbró a escuchar; pero la muerte si era completa a cualquier hora, y le aguardaba. Desde el zaguán husmeó con la mirada el trozo de calle que podía dominar, preguntándose en cual rincón de ella caería. Aulló un perro, y lo asoció a cábalas ancestrales, a miedos ya casi no suyos; pero no pudo impedir el estremecimiento involuntario. Se sobrepuso y echó a caminar.

Pensó que la muerte era una larga espera de la nada, y súbitamente le reconfortó la idea de que largamente habia existido para esperar nada. ´¡Entonces, siempre había estado muerto! Anónimamente muerto, como esos que están en la espera de la nada, debajo de las tumbas que se avisoran detrás de los muros de cualquier cementerio. No lo iban a dejar morirse, sencillamente porque siempre estuvo muerto. Nada mas dejarían que se engañara con la idea de que iba a morirse. Una larga espera de la nada...¡Veinticinco años de fábricas en la fatiga de los huesos molidos, en los callos de las manos; y el asma!, el asma que no pudo matarle.¡ Porque siempre estuvo muerto! ¡Y nada!¡Veinticinco años de fábricas, y nada! Nunca oyó decir que alguien fuera condecorado por veinticinco años que le graduaran de bruto, repitiendo a diario el mismo trabajo. ¡Nada! Un viernes y otro y otro con cara de miserable cheque, y aparta los cheles para pagar la renta del cuartucho en donde ha muerto diariamente; y aparta los cheles para ganarse el cáncer con la barata comida china refrita; y aparta los cheles para procurarse de vez en cuando, el lujo de unas piernas de puta abiertas a la nada, a la espera... Abiertas a ese hacer el amor sin amor; pero tan posible y cierto, el amor puede hacerse sin amor, en cambio, la muerte ya es otra vaina, piensa, la muerte ni siquiera se hace, sino que nos hace, nos vuelve o nos convierte en nada. Asi que era simplísimo: Dejarían que se engañara con una muerte que no podía tener. ¡Él, él que nunca poseyó rostro ni voz! ¡ÉL, el que siempre fue contado como res en corral! Pero ahora lo premiarían dejándole degustar la ilusión de una muerte propia. Ya nada ni nadie podría arrebatarle su muerte, así tan insígnificante y analfabeto como era, iba a firmar la muerte.

Tres cuadras caminadas, y todavía estaba muerto, es decir, estaba vivo, como siempre le hicieron creer. Tirarle zápatos a las ratas para poder conciliar el sueño; pagar la deuda de la semana anterior para poder endeudarse nuevamente, eso le dijeron que era vivir. Sudas, respiras, vives.¿ Toses, como vas a estar muerto? Si sientes hambre.¡ No ves que todos los muertos de hambre del planeta viven y caminan, o se arrastran! ¡Eso le enseñaron, y él lo aprendio! ¡Se lo aprendio durante cincuenta años, justamente eso! ¡Cincuenta largos años de esperar nada! ¡Muerto! Tan muerto, que por eso no dudó en aceptar la propuesta de atentar contra la vida del presidente. ¡Y esa mañana salió decidido a cumplir!


Historias Arrojadas/Otto Oscar Milanese

Historias Arrojadas/Otto Oscar Milanese

Del Libro: A Cóntarselo a Gloria y otros cuentos.


"Creo que este arte, este arte especial de contar historias no tiene valor ninguno si no hay lucha en el personaje; pero en esta pugna lo que quiero es ver triunfar al bien; concedo que las circunstancias puedan aplastar al hombre íntegro, pero con ello no debe quedar ni deshonrado ni rebajado, yendo al piquete consciente de que es mas felíz que sus verdugos".

George Sand. ( Carta a Gustave Flaubert ).

A Gloria Italia Milanese

Nadie como yo puede advertirte transformado. A lo peor de tanto imprevisto abandono,o porque llueve sobre mi el alma de profusas soledades repensadas entre un pucho y otro, dejado sobre el cenicero. Lo mismo casi cuesta sentirte inclinado hacia mi, con tu aliento soñando y soñado de vidas que en ocasiones desearía enrumbar; pero eres terco, y te empecinas en sostener una enfermiza paternidad nocturna; por eso digo que casi dá igual que estés sobre mi, o que prefieras continuar esa aparente dejadez a oscuras y a pretil de cama. Es lo mismo, porque percibo el aroma y la desgracia de quienes brotan a las sombras desde tus pensamientos. A lo mejor decidas aproximarte a mi, anegado de existencias imposibles. A lo peor no logro agradarte, y tu dictatorial mano firme tacha y estruja tantos indicios de vida iniciándose, tanta vida destinada para el bote de la basura. Mañana concluirá tu suplicio y mi martirio, me bajarás a la calle en una bolsa atiborrada de desperdicios. Te alejarás rumbo al trabajo, silbándole a la mañana en pleno rostro de frescor, silbándole a la rutina, a las frustraciones de escritorinmerso en la miseria, ignorando a cual vertedero he ido a parar yo: ¡Tu mejor personaje sin historia!

Planes...Y Azares/Otto Oscar Milanese

Planes...Y Azares/Otto Oscar Milanese

Del Libro: A Cóntarselo a Gloria y otros cuentos.


A Gloria Italia Milanese

Al hombre alto y obeso, de cabellos grises, que con pasos cansinos acostumbra-de lunes a viernes, en el estacionamiento del complejo de oficinas gubernamentales - llegar hasta el Sedán crema y abordarlo, le señalaron su último día. ¡No le concedían posibilidades de escapatoria! Cualquiera de los tres mercenarios, convertidos cautelosamente en su sombra, era capáz de recitar el inventario de costumbres, de ínfimos vicios, y discretas virtudes relativas a la victima elegida. Le conocían la rutina de laborar horas extras hasta los días miercoles, y allí, en la propicia soledad del parqueo, el asunto simplifícabase. Superfluo resultaría el gravoso repetimiento de irritantes horas en el coche: fuman y escuchan con afectada distracción una radio emisora,o indolentemente revistan las páginas de los vespertinos. En tanto, las horas se suceden idénticas, fatigosas. Observaran al hombre realizar lo consuetudinario: una veintena de pasos interrumpiendo la oscura calma del estacionamiento; un cigarrillo a medio consumirse arrojado al pavimento, justamente cuando la obesa silueta se detiene a la altura del Sedán. A partir de ese momento le han cronometrado doce segundos en posición idoneamente estática, mientras el hombre se traslada el portafolios de manos, hurga en los bolsillos del pantalón, extrae las llaves y abre la portezuela del automovil. Doce segundos... Suficientes para finiquitar la cuestión. Pero el jefe no señala el día, no da la orden, no desea concluir. Al jefe le divierte darle largas al asunto; regalarle gratuitos momentos de vida, que el jefe conoce a través de los informes que ellos le suministran. Al fin y al cabo, el hombre está muerto, y el jefe se refocila parasus adentros. Anuda con aire satisfecho la corbata frente al espejo; sonríe a las cámaras, y con ademanes modosos enfatiza sus declaraciones preconcebidas, estudiadas, pulidas; ahogadas en espasmódicas vaharadas ebrias de poder. El día, el momento, el lugar, están a disposición del jefe. El hombre apesta a cádaver desde el instante en que el jefe ordenó que se le vigilara.¡ Es un cádaver ya! Pese a que ellos lo divisan salir de la casa, todas las mañanas a las 7: 45 A.M. Y todos los días, escuchan su bronca voz imperativa maldecir, refunfuñar a través del teléfono intervenido. El hombre está acorrralado. ¡Apaciblemente acorralado! No les pagan para hacerlo sentirse acosado. No sospecha ni pizca, y ellos disfrutan espaciadamente los simulacros de tropezarse con él, a lapuerta del nigth club que frecuenta. Amablemente le piden cerillos, o le preguntan la hora, sonriéndole cínicamente, "Yo sé la tuya", piensan, "yo sé tu ultima hora". ¡No la saben! Tampoco el jefe, porque aún no la ha decidido. A lo peor para el hombre, al jefe se le ocurrirá mañana a primeras horas, en su despacho, o a mitad de una interminable recepción. Transmitirá la orden con un ligero ladeamiento de cabeza, seguido de un breve cuchicheo. ¡A ellos les importa un comino! No tienen prisa. Si el jefe toma una decisión, acabará el trabajo, dejarán de recibir la plata que el jefe les suministra, mientras el hombre alienta, y ellos lo vigilan. Sin embargo, el trabajo va tornándose fastidioso. Cada día se vuelve mas monótono seguirle, verle acompañado de sus amantes. Mirarle desvestirse con desgana, a través de las ventanas del apartamento que ellos alquilaron frente a la casa de él. Esta, es otra de las oportunidades para un desenlace. El jefe ha descartado el momento. A ellos no les molesta en absoluto. Que el hombre pueda respirar y moverse libremente, es garantía de que continuaran devengando sus honorarios. No obstante, es un apéndice de sus labores, sugerirle al jefe los momentos y las circunstancias adecuadas. Insinuáronle los domingos a la salida de la iglesia. ¡"No"! Dijo laconicamente el jefe. Propusiéronle a la salida de su residencia, o en el instante de encontrarse con una de sus amantes. ¡"Continuen vigilando"! Ordenó el jefe. Otra vez a esperar a que abandonara el trabajo. La cautelosa persecución del Sedán crema por las calles y avenidas de siempre; otra vez a rastrear sus conversaciones telefónicas... hasta que el ensortijado índice del jefe señala el día en el almanaque, y ellos están ahí... Sobrios, tranquilos, con el motor del automovil en marcha. Saben que de lunes a miercoles le acompañan dos subalternos, que abandonan el edificio un cuarto de hora antes que él..., y ya lo han abandonado. Saben que rutinariamente, un coche policial patrulla el sector, diez minutos antes de que él salga..., y ya lo ha patrullado. ¡No pueden fallar! ¡Al hombre se le agotó la vida que el jefe le prorrogó! El jefe lo sabe de antemano. Le han informado de los veinte pasos; del humeante cigarrillo que desecha en su mitad; de los doce segundos, y del traslado de manos del portafolios. El jefe ya lo sabe, ya lo imagina abrir la portezuela del automovil... Ya sabe que ahora, en este preciso momento, el hombre se desploma sin proferir un gemido en el silencioso estacionamiento...!"Estúpidos"!, grita el jefe en su oficina, "Nuestro hombre pereció ayer en un accidente de transito", y les arroja el periódico con una conocida sonrisa bajo los grandes titulares.

La Fe De Un Liceísta/Otto Oscar Milanese

La Fe De Un Liceísta/Otto Oscar Milanese

Libro: A cóntarselo a Gloria y otros cuentos.


A la memoria de Gloria Italia Milanese,
quien me enseñó la pasión
por Los Tigres del Licey.

Me jugué el destino de mi hija en un juego de pelota. Como si no fuera suficiente el dramatismo,el juego se mantuvo cerrado durante las nueve entradas, hasta ese noveno y último episodio en que Felipe Alou sacó a su pitcher abridor derecho y trajo a un relevista zurdo para lanzarle a Cesarín Gerónimo. Las palabras de Tomás Troncoso comentando la estrategia del manager rojo se me confundían con las voces de las emisoras extranjeras que interferían la frecuencia de la HYZ; pero había escuchado clarito que Manuel Mota dejaría batear a Gerónimo. Detuve el balanceo de la mecedora, me quité la gorra azul de Los Tigres del Licey y la estrellé con rabia contra el piso. Ahí estaba, en ese turno de Cesarín, la posibilidad de que mi Consuelito caminara o no. Gerónimo, a pesar de haber mejorado mucho como bateador en los últimos años de su carrera, continuaba siendo muy vulnerable contra el pitcheo zurdo. En el banco, Mota disponía de Jesús Alou, Ricardo Carty, y Teodoro Martínez, todos derechos; pero no, el Shory se había empeñado en que todo concluyera de esa manera: zurdo contra zurdo. Y mi Consuelito postrada ahí en el camastro del aposento. Corredores azules en segunda y en tercera con dos outs. A tiro de hit el triunfo del Licey. Con un hit estarían en mis manos los cuartos con que podrían operar a mi Consuelito en la capital; pero eso no lo sabía Manuel Mota allá en el Estadio Quisqueya, y Gerónimo ya entraba a la caja de bateo.


La idea surgió cuando Lourdes se plantó a mitad de la sala. Con un brusco movimiento de manos había apagado el radio. Ese domingo Los tigres del Licey habían perdido su cuarto partido consecutivo, y yo pensaba en la cuerda que me daría Simón en la esquina. "Ya casi reunimos los cuartos pa’ la operación de Consuelito en la capital. Nos falta menos de la mitad", me dijo mi mujer, llevándose una mano a la nuca y quitándose el pincho con que sostenía el moño para recomponerselo. "Menos de la mitad significa muchas horas de tirar varilla y cemento pa‘ conseguí esos chelitos", le respondí con voz apesadumbrada. Los senos de ella se acentuaban bajo la fina tela del vestido, con los brazos en alto, arreglándose el moño y con el pincho en la boca. "Estoy segurita de que Licey ha perdido. Cuando Licey pierde te vuelves insoportable". Y ahí mismo, mirándola desde la mecedora, se me ocurrió. No le dije nada, me levanté con la gorra azul entre las manos y fui directamente a nuestra habitación. Abriendo la gaveta del armario en donde guardabamos el dinero que habíamos juntado para la operación, todavía la escuchaba hablando sola en la sala.


La bulla del estadio Quisqeya me ponía aún más nervioso, imaginé a los miles de liceístas de pie, en el lado izquierdo del estadio, vociferando ¡"Licey campeón"! Encendí un cigarrillo, el partido continuaba detenido, Felipe Alou había ido hasta el montículo a conversar con su lanzador. ¡Zurdo contra zurdo! Ahí se estaba jugando toda la suerte de mi Consuelito. Sentía a Lourdes fregando los platos en la cocina, cansada,consumida en plena juventud, levantándose a filo de madrugada para acarrear los calderos en los que freía las hojuelas y las arepitas que vendía en una esquina del mercado público. Felipe Alou ya se retiraba hacia la cueva de Los Leones del Escogido. Chele a chele sudando ella frente a las brasas de los anafes; chele a chele partiéndome el alma yo, ligando cemento, para juntar los cuartos con los que mi Consuelito podría ser una niña normal.Y ahora todo estaba por esfumarse, la última esperanza se ahogaba en la decisión de Manuel Mota.


En la noche del sábado, Simón me aguardaba en la esquina con una sonrisa socarrona: ¡Qué equipo más malo ese Licey, qué pela le han dado Las Estrellas! Ahora no me hables de gloria", las palabras le salían entre risotadas, "el Glorioso Licey es cosa del pasado, y mañana que se prepare porque es candela lo que le tiene guardada el Escogido".


El primer lanzamiento fue alto y pegado, Gerónimo tuvo que echar el cuerpo hacia atras. Me sudaban las manos, chupaba el cigarrillo ansiosamente. En la cocina, Lourdes continuaba fregando, ajena a todo. Comencé a rezar porque Gerónimo consiguiera una base por bolas. Procuraba darme animo, Cesarín se había convertido en un bateador muy selectivo, y estaba teniendo una buena temporada, su average andaba por encima de los .320. Si lograba embasarse por bolas, detrás vendría a batear Mickey Hatcher, y aunque Felipe Alou sacara al zurdo para traerle un derecho a Hatcher, prefería al gringo frente a pitcher derecho y no a Gerónimo contra zurdo.


"No tengo ganas de responderte", le dije a Simón en la esquina, arrojando el cabo del cigarrillo en el charco que habían dejado las últimas lluvias sobre la calle, "quiero hablarte de una vaina importante, Simón, quiero saber que opinas".


El segundo pitcheo hizo lucir mal a Gerónimo, le tiró descolgándose a un lanzamiento en curva. Ese primer strike se llevó parte de mi alma. Me quedé frío en la mecedora.


"Ya no aguanto más ver a Consuelito pasándose la infancia ahí postrada en una cama. Pasará más de un año antes de que Lourdes y yo podamos juntar los cuartos que se necesitan para operarla. Me la voy a jugar, Simón, pienso apostarle al Licey todo el dinero que tenemos ahorrado. Si Dios quiere que Licey gane mañana, la próxima semana estarán operando a mi hija".


El partido tres carreras a dos a favor de los Leones del Escogido, en la parte baja del noveno episodio con dos outs. En tercera corriendo Landestoy, y Tony Fernández en segunda; pero Gerónimo ya estaba en conteo de una bola y un strike y lucía perdido frente al zurdo de los Leones. Vino el tercer lanzamiento, otra curva que llegó de piconazo, el receptor de los Leones realizó una buena parada deteniendo la bola con el peto y manteniéndola frente a él.Los corredores azules no se movieron, y en mi renacía una débil esperanza, Cesarín Gerónimo llegaba al conteo de dos bolas y un strike; pero el zurdo de los rojos sabía lo que estaba haciendo, no le ofrecería un lanzamiento en recta al guardabosques central del Licey.


Simón se quedó callado por largo rato. La sonrisa ya no estaba en su boca. "Hablando en serio, Damian", me dijo, "Licey es un equipo de cuidado aún cuando esté pasando por una mala temporada, como ahora; pero es mucho lo que te vas a jugar, y hay que pensarlo con frialdad. Dejando el fanatismo aparte, ahora lo que importa es conseguir el dinero pa’ la operación de la niña, es más probable que el Escogido gane mañana. Licey adolece de pitcheo abridor, sus lanzadores no están pasando de la quinta entrada. Apuesta al Escogido.


Al cuarto pitcheo sentí desmoronarse el mundo, Gerónimo le tiró y levantó un globito de foul por la banda de primera base. Cuando Guelo Tueny narró que el primera base del Escogido estaba debajo de la bola esperándola para capturarla, apagué inconscientemente el cigarrillo en el cenicero quemándome los dedos.


¡"No, Simón! Nunca apostaría contrario a mi equipo, además, tengo la corazonada de que Licey saldrá de la mala racha mañana.


La bola se le cayó. Inexplicablemente el primera base dejó caer la bola, cuando ya Gerónimo se retiraba hacia la cueva de Los Tigres, pensando que todo había concluído. Sentí de nuevo mi corazón dentro del pecho. Aún quedaba una esperanza, cada vez más pequeña. Tenían a Cesarín en dos strikes.


"Piensalo mejor, Damian", insitió Simón, "Licey no está jugando bien".


Cesarín Gerónimo volvía a entrar de nuevo a la caja de bateo; el griterío de los fanaticos liceístas crecía. Por primera vez, pegado al radio, escuchando a Lourdes trajinar en la cocina, no pensé en la base por bolas, tuve el presentimiento de un hit bateado por Gerónimo, cuando el quinto lanzamiento venía en camino.


"Lo apostaré al Licey, Simón", dije, mirándolo fijamente. "Aquí tienes todo el dinero, apuestaselo todo al Licey para el juego de mañana domingo.


Resultó una curva muy pronunciada que cayó cerca de la zona de strike. Felipe Alou salió a discutir la decisión del arbitro principal bajo el ensordecedor bullicio de la fanaticada de ambos clubes. Gerónimo llegaba a la cuenta de tres bolas y dos strikes. "De todas maneras", pensé, "Cesarín no ha resultado un out fácil para el zurdo".


Simón tomó el dinero que le tendía. Lo contó y luego lo guardó en uno de sus bolsillos. "Haré lo que dices", me dijo, y esa noche no me dió cuerda por la mala campaña que estaban teniendo los Tigres del Licey.


Al sexto lanzamiento le tiró, provocando que me levantara de golpe de la mecedora. Conectó una línea suave por encima de la cabeza del segunda base escogidísta, quien había saltado intentando atrapar la bola que pasó rozándole el guante. Toda la bulla del estadio Quisqueya ahora salía por las bocinas del radio. Me quité la gorra, la tiré contra el piso, ¡"Ganó Licey"!, exclamé. Lo mismo decía Tomás Troncoso en la radió: "¡Ganó Licey"! Corrí a la cocina, Lourdes dejó de fregar para mirarme sorprendida. ¡"Ganó Licey"!, dije abrazándola; pero ella no comprendía, no sabía que ya podíamos pagar la operación de Consuelito. Se encogió de hombros, se deshizo de mi abrazo y tomando un plato para fregarlo, dijo ¿"Y qué? ¡Todavía no ha ganado el campeonato, es sólo un juego!


Salí a la calle, a la esquina en donde solía esperarme Simón luego de cada partido. ¡"Ganó Licey"!, le dije, y lo vi triste; pero no me desanimé, supuse que se debía a la derrota de su equipo. ¡"Sí", me respondió, rehuyendo mi mirada, "por fín ganó Licey, pero yo aposté todo al Escogido"!